martes, 27 de mayo de 2014

¿QUE SON LAS POLÍTICAS CULTURALES PÚBLICAS? ESCRITO II

Aclaración: a este escrito le antecede un escrito anterior, para verlo ingresar AQUÍ



Pasaron cinco meses del escrito anterior sobre las políticas culturales públicas. Ese humilde escrito fui dirigido y/o enviado,  a los candidatos postulados en su momento para las elecciones a concejal e intendente de esta ciudad, además el envió de mi escrito lo dirigí a las actuales autoridades municipales del momento (intendente y secretario de cultura) semanas antes de realizarse el acto eleccionario (octubre del 2013), en pleno proceso de la campaña electoral.
En el mismo escrito me preguntaba y más aún, les preguntaba sobre algunas dudas preferentemente referidas al ámbito y a la función en/de la cultura, o sea a las políticas culturales públicas y que son y serán, ¿Cómo decir?; ejecutadas, administradas, garantizadas y respondidas por los funcionarios actuales o a ser designados. De estos yo pretendería (creo con demasiado optimismo) obtener respuestas, refutaciones, aclaraciones y demás, que un simple ciudadano en pleno derecho,  hace valer; y que el funcionario en.. ¿pleno? ..deber ¿debía? responder.
Porque bien uno puede valerse, informarse o referenciarse con escritos de especialistas en la materia, eruditos o que han pensado-escrito sobre este tema. Pero esto no saciaba mis expectativas de búsqueda y respuesta, ya que preferentemente estos se adentraban en el ámbito de la cultura en general,  en demasía sobre lo privado.  Menos aún, no  he encontrado algún escrito o pensamiento local de que valerme.  Además el supuesto de contexto y  tiempo, que es un elemento primario de análisis sobre este tema, no se correspondía en lo absoluto en lo poco que pueda obtener de algunos análisis realizados en algún momento.
Por esto remarco, antes de continuar que: HASTA EL MOMENTO NO HE RECIBIDO DE NINGUNA DE LAS PERSONAS A LAS QUE ENVIE EL PRIMER ESCRITO RESPESTA ALGUNA.
Cabe agregar que la no respuesta luego de pasadas las elecciones y sin recibir absolutamente  NADA de las partes consultadas, ni algún gesto sea positivo, negativo, explicativo, etc, etc, de mi escrito; me llevo a ampliar el ámbito de mi búsqueda de respuestas; y por ello envié el mismo escrito a funcionarios de más alto “poder” o “rango” en el ámbito provincial y nacional, en la materia; o sea a la secretaria de cultura e innovación de la provincia de Santa Fe, Sra.……… Y al secretario de Cultura de la nación Argentina, Sr. …. Por supuesto anteponiendo y contextualizado  con una introducción explicativa del porque él envió del escrito a estos, y la búsqueda-respuesta de aquellas preguntas (no todas) que estos puedan responderme.
En este último caso, aquí si recibí una respuesta de sus secretarios pertinentes; los cuales me confirmaban la recepción del escrito y la pronta respuesta al mismo…..hasta hoy abril del 2014…..sigo esperando…y nada…-por lo menos que me digan: -estas equivocado, que cosas decís, o cualquier comentario…..un silencio total de no solo algunos, sino TODOS estos llamados funcionarios de la cosa pública.
Del silencio, de la nada, de la no respuesta recibida solo puedo concluir en sacar algunos adjetivos que se les puede asignar o designar a estos personajes: desinterés, ineficiencia, irresponsabilidad, desaire, desapego, y todos los que ustedes quieran agregar. Creo que lo que se está vivenciando en este tiempo sobre este y otros temas es una real tragedia. Se siente, se ve, se percibe directamente en mi localidad, pero que es un fenómeno que va mucho más allá…cuasi global.
Esta tragedia no terminará hoy o mañana, este fenómeno está comenzando a gestarse cada vez con mayor fuerza, para luego podrá llegar a enraizarse en todos los ámbitos del tejido social, sea público o privado. Porque vuelvo a repetir, para no confundir ni bifurcar la idea; donde estoy haciendo hincapié, y por ello mi mayor preocupación, es que toda estas, faltas, este desinteres, esta irresponsabilidad de la función; suceden en lo Público, que es lo de todos, lo nuestro, lo ciudadano. Y por ello remarco que de lo privado (por el momento) no voy a dirigir mi análisis, que lo valdría,  por supuesto, ya que como se verá más adelante este enraizamiento problemático de las políticas culturales públicas, irán adentrándose con el apoyo de la “espectacularidad y ritualización cultural” en instituciones privadas en todos los niveles, fenómenos que se perciben cotidianamente.
Esas instituciones de las que hablo, ya sea privada o pública, son para el hombre, en términos generales en el mundo la cultura, una “segunda naturaleza” en palabras de Gehlen. Las instituciones son modelos o formas de conducta que sirven – en todo el sentido de la palabras- al ser humano a hacer más “liviana” y llevadera la onerosa carga existencial, como seres, abiertos  al mundo –weltoffenheit. Por ello el tema de las instituciones – y aquí me dirijo a las públicas por supuesto- con todo el tragicismo que fui e iré describiendo sobre estas, en donde en una época eran los pilares de una sociedad, hoy esta pública desfachatez cultural, comenzará y comenzó a corroer los cimientos de nuestra esta sociedad, no de la equidad y del bienestar….sino del consumo, que solo quiere eso mismo consumir de todo, y con ello, cultura. –y que mejor que promocionar o marketinizar ese ideal que: institucionalizando el espectáculo público, en donde no se ve un esfuerzo de crear, defender y fomentar valores ( y estos no son ni deben ser de cambio, sino de espíritu), por el contrario se ve desgraciadamente que la “maquinaria pública administrativa burocrática y partidista”….-si, todo eso-….se pone al servicio de SU propio fin, llevando a la cultura a ser puro instrumento, objetivándolo todo, en busca de resultados  que aporten el máximo, de poder, influencias, prestigio, etc; que  beneficie a un grupo, sector, partido, amistad, clan, sociedad, cofradía,  banda/o, determinada/o. Las instituciones en definitiva comienzan a corroerse. Ese telos, el fin, la finalidad por la que fueron creadas, subvierte ese VALOR que tenían.
O sea que por esa malversación ideológica de la cultura, las actuales políticas culturales públicas, llevan no solo a un derroche de recursos materiales, humanos, de dinero y tiempo de la “cosa pública” DE TODOS NOSOSTROS LOS CIUDADANOS –para que no se olvide-, sino que comienza a propagarse, enraizarse en otras instituciones  llegando  a “formalizarse-naturalizarse” como algo habitual en el desarrollo de estas; la espectacularización y ritualización  cultural así se expande en todas las capas de la sociedad, una sociedad a la que conocemos y sabemos toda la problemática existente; la que pide ..a veces….un cambio, una mejora…..y que le damos desde lo público…..¡¡¡espectáculos!!!, ¡¡ritos!! Y en la sumatoria ¿que obtendremos?...Creo que más incertidumbre, pérdida de valores, perdida de respeto a las personas y a las instituciones, perdida de pertenencia ciudadana, agresividad, resentimiento conllevando a un estado general de  crispación social, ya que los lazos humanos se instrumentalizan y objetivan como pura cosa, y los programas de la institución pública, que es “administrada” por la secretaria de cultura, adquieren sesgos utilitaristas, fomentando en cierta forma una desinstitucionalización de la realidad. Los ciudadanos se encuentran como perdidos, sin encontrar un camino común (no que lo homogenice…no…por favor)… De lo que se debe tratar es de crear estímulos, valores que sean las herramientas que “eduquen” al ciudadano para mejorarse y mejorar el todo, cercano y por qué no,  lejano…ser ese ciudadano del mundo…ese cosmopolita que se abre, que fluye, escucha y valora  con y por la/s vida/s.
Para no alarmar o demonizar estos sucesos; sé muy bien que lo que acontece no es planificado o dirigido por “mentes demoníacas” o por un supra poder “maligno” organizado…..nada por el estilo. Lo peligroso y a su vez desbordante es que la misma “creación” supera a su creador, independizándose para luego ir en contra de éste, o sea en contra de la ciudadanía; y cuando hablo de ciudadano no quiero quedarme o interpretarlo, en un sentido teórico de un colectivo humano que vive en un determinado lugar, bajo derechos y obligaciones establecidas por una ley; a no olvidar que esa ciudadanía está constituida por seres biológicos, por seres con VIDA, y la vida como decía Simmel, “consiste precisamente en ser más que vida; en ella, lo inmanente es un trascender más allá de si misma”, y sigue Ortega  basándose en las palabra de Simmel, “…ahora podemos dar su exacta significación al vocablo CULTURA. Esas funciones vitales – por tanto, hechos subjetivos, intraorgánicos-  que cumplen leyes objetivas que en sí mismas lleven la condición de amoldarse a un régimen transvital, son la cultura. No se deje, pues, un vago contenido a este término. La cultura consiste en ciertas actividades biológicas, ni más ni menos biológicas que digestión o locomoción.” Por esto y más, hay que estar más atentos, a la escucha y el “llamado”, porque si entonces sabemos que hay un problema, tenemos que también saber encontrarlo y solucionarlo; porque siguiendo las palabra de Simmel, si la cultura es tan importante o igual que ciertas actividades que nos permite LA VIDA, en consecuencia hay que estar atentos para protegerla, amarla, reafirmarla.
Creo que esto último me lleva nuevamente a referirme de los Valores, y este, el valor Vida, es primario y fundamental, proteger, amar querer y estar atentos de quienes quieren dañarle, es una responsabilidad individual y también colectiva. DE modo que aquellos funcionarios públicos que tanto mal hacen con y a la cultura, lo están haciendo a la VIDA de cada ciudadano.   Por ello no puedo dejar pasar un análisis de Max Scheler y que luego seguirá Nicolai Hartman sobre la ética axiológica o sea de valores; de la mano del profesor Diego Gracia Gillén, me introduce al tema en que Scheler comienza postulando el “principio de jerarquía de los valores”, en donde nos dice que hay muchos valores, económicos, materiales, espirituales, vitales, etc., en donde no cabe duda en que hay una intuición de que los valores espirituales son superiores a los valores materiales, entonces Scheler establece que hay un principio de jerarquía o elevación de los valores; pero lo interesante lo añade Nicolai Hartman, en donde realmente reconoce y sigue las ideas de Scheler, pero agrega otro principio, otra regla en el tema de los valores; él lo llama el principio de fuerza o fortaleza de los valores; nos dice que los valores inferiores son menos elevados, pero más fuertes, lo que significa que si los dañamos o lesionamos a estos valores “inferiores”, se cae todo el edificio de los valores. Se ejemplifica en una planteo que puede decir: - ¿se puede dar la vida (valor material) por una creencia religiosa o por la patria (valores culturales)? –parece que sí, eso son los que se llaman mártires y héroes, y se los magnifica alaba, y se les construyen estatuas y monumentos…pero.. ¡ojo!, porque la VIDA es fundante en/de todos estos personajes del ejemplo y de la vida en concreto. La vida tiene la fuerza y la urgencia en la “escala” de valores que muchos han olvidado y han y están dañando.
Todo estos síntomas de/en/con la cultura, ni podemos llamarlo in-cultura, in-culturalismo, falta de cultura; es paradójicamente casi todo lo contrario, pero con “agregados” que solo este tiempo de mentalidades tecnológicas puede ofrecer. Se ha llegado en algunos ámbitos a tanta espectacularización y ritualización cultural, a tanto cultura para la propaganda, a tanto despilfarro desde la cultura funcionaria, a tanta –en palabras de Ortega y Gasset… presunta “beatería de la cultura”, en donde la cultura más que en un ámbito de salud que esta a favor de la vida, pasa lo contrario y se destina la vida (en un sentido de energía, de recursos, de vitalidad, espíritu) a satisfacer a la cultura;  llevando (siguiendo a Ortega) “a un estado en donde la vida inculta es barbarie, pero la cultura desvitalizada en bizantinismo”….” Y en donde la cultura o más bien la beatería de la cultura ha llegado a tales extremos que es una forma de “cristianismo sin Dios”, se atrevía a decir Ortega, en su tiempo, y está pasando en el nuestro.
O sea que no debemos olvidar esa conjunción o entrelazamiento entre el mundo de la cultura y el mundo de la vida (Lebenswelt), de los que tanto Simmel, Cassierer, Gehlen, Freud, Ortega y otros nos han dejado en sus pensamientos, escritos y conferencias; en donde la tragedia, la crisis, el conflicto en la cultura del que hablan, radica en el hecho de que la vida comienza a estar al servicio de la cultura, y no lo que debería incurrir, en una sociedad de “buena salud” en donde la cultura debe estar al servicio de la vida, y ocurre que puede llegar a tales extremos este suceso, que cuando aparentemente es más “rica” una cultura, más pobre puede  llegar a ser la vida.
De esta forma y adentrándome  nuevamente en mis experiencias locales, con el agregado de lo que en el texto anterior (POLÍTICAS CULTURALES PÚBLICAS I) dejaba plasmado en lo que veía, me preguntaba y realmente sorprendía de algunas actitudes de la función pública….y que desgraciadamente hoy sigo viendo…y hasta magnificadas. Yo no me explico….bueno, creo que sí,….lo que pasa es que no puedo creer a qué extremos se ha llegado en este tema, para dar un ejemplo, ¿Cómo puede un desfile de modas, y un outlet de venta de indumentaria y demás, ser planificado, organizado y promocionado por la secretaria de cultura de una municipalidad.  Volvemos a lo mismo, la función pública cultural, por la propia estructura burocrática organizativa, se auto enajena, perdiendo la propia función de esta, instrumentándose hacia objetivos ajenos (disculpen la redundancia) a la esencia, el objetivo, el desempeño y la responsabilidad que le compete. El fetichismo comercial se adentra, o se adueña de la “supuesta cultura”.
Y de esto por ejemplo ¿qué dice la ciudad-sociedad?, ¿se plantea, se asombra, hace una crítica, o solo se da noticia, se promociona, ….y todos felices? Si, Si,…..creo que pasa esto último…seguimos en lo mismo. Después  a no quejarse, que la sociedad, que la juventud, que no se valora nada, que no se respeta, que esto, que aquello…..si la mismas instituciones, superiores, inferiores, privadas y públicas, institucionalizan estas FORMAS de “supuesta cultura” (ya me da “cosa” a estas alturas decir cultura).Si se da por sentado, ética y moralmente estas formas….repito…¡después a no quejarse!
De muchas y variadas de actitudes plasmadas en lo público podemos describir y ver hasta donde hemos llegado, y hay un hecho muy cercano en el tiempo, que puede serme de parangón metafórico descriptivo que resume en alguna medida la que puedo percibir. Repito, metáfora, alegoría…no quiero hacer una crítica acérrima de este hecho minúsculo, solo el uso será de relato comparativo: Hace unos meses atrás, justamente en Diciembre de 2013, como todos los años se celebró el “cumpleaños de la ciudad”, o sea la conmemoración de su fundación el 14 de Diciembre de 1889. Cada año el municipio, y principalmente la secretaria de Cultura organiza, durante un fin de semana (Viernes, Sábado y Domingo) este evento, el cual este último conto además con un gran evento “cultural” de la provincia de Santa Fe, “Querer, Creer, Crear”; organizado también por el área de Innovación y cultura de la provincia; a su vez se desarrolló un encuentro nacional de artesanos, y por supuestos en distintos escenarios, espectáculos públicos de todo tipo, con una duración en conjunto de todos estos eventos de 2 o 3 días. La última noche y como cierre de todo/s los eventos, un espectáculo musical de grandes figuras nacionales y por último un espectáculo de fuegos artificiales- que creo, nunca visto en nuestra ciudad, por el tiempo y la cantidad de estos artificios arrojados al cielo nocturno, casi madrugada de ya el día Lunes (aprox. 3 o 4 de la mañana). Se calculó que entre todos los días visitaron el evento unas 10.000 personas o más entre ciudadanos y personas de otras localidades, ya que el “Querer, Creer, Crear” estaba compuesto de las expresiones “culturales” de toda la región. Para resumir, como decía a eso de las 3 o 4 de la madrugada, ya del día lunes, laborable, comenzaron a arrojarse los fuegos de artificio, que como testigo no ocular, sino auditivo, por mi proximidad de hogar al evento, calculo que la duración fue de unos 10 minutos ininterrumpidos de explosiones. Cabe imaginar lo que habrá sido visualmente tal espectáculo…bueno….cuando finalizaron los mismos y ya las voces de locución despedían a la gente que vivió el espectáculo porque se quedó hasta el final, me asome de mi hogar para ver cómo la gente se iba a sus hogares, y no me sorprendió ver, por las altas horas de la noche de ese lunes, la pocas personas, principalmente o en primacía, mayores de edad que volvían a sus hogares, y si vi unos pocos niños estos estaban cuasi dormidos en alzas de sus padres en pleno sueño, los cuales creo, son los más activos “fanáticos” de estos espectáculos visuales y de sonido, pero que solo unos pocos pudieron disfrutarlo.
Entonces se dirán,¿ dónde está el hecho metafórico que parangonéa la función cultural pública y el espectáculo de fuegos artificiales? …..creo que esta es en definitiva en esa programación burocrática administrativa fijada, establecida y delineada por los organizadores (secretarias de cultura de Armstrong o Santa Fe) que se realice  en la forma, el tiempo, la cantidad de receptores-ciudadanos, el fin en sí, el contenido, etc. No va con ellos, estos solo quieren que se lleve a cabo de la mejor forma de acuerdo a un lineamiento previo. Entonces si el programa dice que los fuegos artificiales de cierre se debe ejecutar al final, se harán al final, no importa a qué hora, si no hay nadie, a quien va dirigido, ni nada por el estilo. Solo se realizará según lo acordado por los organizadores. Se llevan a cabo acciones supuestamente “culturales” que deben llenar un espacio de tiempo, $$recursos$$, presupuesto, propaganda, y autosatisfacción subjetiva de los funcionarios organizadores. Porque hay que decirlo, hoy se ven en muchos de estos personajes, un exceso de subjetivismo organizativo no consensual, no hay pre auto-crítica ni análisis pormenorizado de cada acción a llevarse a cabo. Algunos funcionarios públicos piensan o actúan más con el corazón que con la razón…y esto muchachos/as…. en casa si…..pero en la función pública no va, ni acá, ni en la china.
Como ya lo dije, y lo seguiré haciendo, no solo en éste sino en y para todos mis escritos, estos, no apuntan a la crítica por la crítica, más aún ni es partidista, ni con el más mínimo tinte de caprichismo político, que tanto se ve en estos días, por supuesto menos es ideológico, o rupturista con el hecho cultural. Todo es humildemente fruto del pensar, de la pregunta, de la búsqueda de respuestas, del comprender, para construir o reparar, que un simple ciudadano en pleno derecho y sin ir contra la ley ( que nos ofrece un estado republicano democrático, por supuesto) expresa, por ejemplo en este escrito no por  un puro regocijo egocentrista; este y todos mis textos, son para y con el otro. Esa es la función y el objetivo de la palabra escrita, que va más allá de uno, hacia otros, cercanos, lejanos, de hoy, de mañana que en su propio contexto interpretarán para bien o para mal, espero que para bien, ese es mi objetivo. Lo que debe quedar y lo que hay verdaderamente que “promocionar” es ese espíritu de saber, de buscar, de tantear, de tentar, de ensayar – Ensayo- (Montaigne) que todo ser, es ser con “mensaje/s”, quiéramos o no “enviarlo”, pasa por cada uno, y por el grado no solo de afinidad con lo Otro, sino con la responsabilidad que ese Otro nos pide. Y creo que hoy los que más PIDEN, o LLAMAN a la responsabilidad, a dejarles esos mensajes didácticos;  son los niños, o las generaciones futuras por nacer, que habitaran, serán ciudadanos y cultivarán una nueva cultura en/de cada ciudad que los acoja.
Es el momento, hay que comenzar a actuar, desde todos los medios y hacia todas las instituciones, replanteando funciones, fines, objetivos; todo aspecto sobre el verdadero e importante aporte que nos da la “verdadera cultura”, no ese supuesto y aparente beaterismo cultural; y son los funcionario, les guste o no, en donde recae la toma de postura reflexiva y autocritica; porque no es tarde se puede mejorar….el tema, es si se quiere hacer, o se opta por un conformismo en la función, en donde nadie se pregunta nada, todo sigue como siempre y…..así vamos…. Recordando la frase original de estos escritos en palabras de Marcuse, él nos decía que “la civilización recibe su alma de la cultura”, pero si el alma está totalmente vacía de contenido, de principios, de valores, de vitalidad; ¿Qué estado de civilización pretendemos tener, para legar a las generaciones futuras?. Porque a no confundir, o mal interpretar, ya lo decía en una artículo del 2009 “el grado de civilización de una comunidad o sociedad, no está marcado por el desarrollo TECNOLÓGICO; hay que desmitificar este disparate. Si en una sociedad por ejemplo para conseguir comida, llaman por teléfono a un delívery, se la traen en un automóvil, la calientan en un microondas y la comen mirando el televisor bajo una luz artificial; no es más civilizada de aquella que caza un animal con arco y flecha y se lo destripa, cocina y come al lado de la fogata y duerme en una choza. Solo el grado de unión, convivencia y trato para con los otros, integrante de la comunidad, dará como resultado el grado para considerar a alguien más o menos CIVILIZADO, ya sea que vivía en Madrid, Tenochtitlán , Londres o Chichén Itzá”.( ¿BARBARIE O CIVILIZACIÓN?)
Y esa postura de auto cuestionarse, de replantearse problemas, en preguntando/se; pero cuando las preguntas comienzan a desaparecer, hasta las más simples; son los primeros síntomas (y ya lo estamos viendo) que algo malo está pasando. Son momentos muy peligrosos y trágicos a la vez, la Vida se estanca, se paraliza y comienzan a engendrarse un proceso de homogenización y unidimensionalizacion social por ese conformismo. En que cada uno hace, ve, actúa de acuerdo a lo que hace la masa, el todo, ya que nada se crítica constructivamente, las preguntas como decía desaparecen, es como un NO, o mejor dicho un miedo al cambio a lo nuevo…a la fluidez de la vida.  Con ello la espontaneidad, la imaginación del Ser humano, esa clamada libertad, se enfrenta a esta cultura. Esa espontaneidad que fue la génesis de eso que denominamos cultura, la propia “nueva cultura”, eso que llamo culturalismo, ligada al consumismo, a la ritualización del  espectáculo, la supra diversión, la propaganda, la hiper-velocidad social, las mentalidades tecnológicas; esclerotiza al Yo. Esa esclerosis que como lo dice un diagnóstico patológico: consiste en la atrofia o endurecimiento de cualquier tejido u órgano; la VIDA se atrofia, se endurece. Así el endurecimiento existencial sumado al debilitamiento de las  instituciones, esas instituciones que hoy vemos en casi todos los ámbitos, inmersas  en una crisis cada vez más acuciante, la institución educativa, del estado , política, religiosa, familiar, que un momento fueron el sostén, cimiento y seguridad, para el desarrollo del ciudadano, ya no cumplen esa función primaria, dejan a los hombres/mujeres perdidos, inseguros, temerosos por el porvenir y salen a la luz brotes cada vez mayores de agresividad, tensión, irritabilidad, crispación que convierte a los con-ciudadanos en contra-ciudadanos, los lazos éticos se rompen, y la conflictividad social e institucional aumenta.  Haciendo un paralelismo con el comportamiento  de un animal a la que se le han eliminado, suprimido los instintos primarios; los ciudadanos sin las instituciones, desde una visión antropobiológica (Gehlen) comienzan a comportarse de la misma manera: desorientación, angustia, irritabilidad, incertidumbre.
Por ello no debemos olvidar que esos ciudadanos viven en democracia, son votantes, pueden elegir, son en “momentos” libres, podría decirse;….ese otro animal…¡No!. Entonces hay algo para hacer, para no resignarse al fracaso y la desidia de la cultura. Podemos comenzar con las políticas culturales públicas, que son de todos, que en definitiva nosotros elegimos, para de allí comenzar a adentrarnos en los entornos privados y así fomentar (no imponer aclaro) una cultura que impulse y proteja la vida, la fluidez, la vitalidad de la polis, la “salud” cultural de la ciudadanía.  En donde la cultura sea el remedio y no la enfermedad del comportamiento de la sociedad.
Aquí, debo parar, irremediablemente aun yéndome de la idea central, no puedo dejar de hacer un llamado específico y general a la vez. Porque cuando queremos actuar o nos plantemos problemas como los aquí descriptos, hay siempre o debe haber en cada uno de nosotros, un no olvidar el momento histórico y social, el entorno, el tiempo en donde estamos situado y también el que pasamos y fuimos recogiendo experiencias, práctica, entendimiento, asimilación, en definitiva paideia –Educación.. Creo que indefectiblemente es una época de compromiso, de responsabilidades, de tomar cartas por el asunto. Y creo que en donde recae esa posición es a las generaciones de la mitad última del siglo XX. Aquellos nacidos del 50 al 90 y que hoy son ciudadanos plenos. Y ahondo más aún, creo….repito….creo, que la generación del medio de este tiempo, o sea la del 70, a la que yo, el que escribe, pertenezco, debe ser la más comprometida. Estos se debe, y no quiero ampliar mucho esta humilde teoría para no ser pesado (ya habrá otro momento) hemos, más que nacido vivido “en carne propia” un tránsito, de mentalidad, de pensamiento, pocas veces acontecido en la historia. La ciencia y la técnica comenzaron, en nuestra época ya madura (1990 aprox), o sea de asimilación; a ver el salto cuantitativo y cualitativo de la realidad circundante, las “velocidades” comenzaron de repente a acelerarse, a un ritmo nunca antes visto. Las mentalidades tecnológicas comenzaron a expandirse y la información fue su arma. Nosotros veníamos asimilando un “paso” distinto al de ahora, y creo que nuestra psiquis, nuestra experiencia, o sea nuestro MENSAJE-LEGADO que cada uno tenemos, debemos dar, ofrecer, donar, desde nuestro espacio….si puede Ser como el mío, desde lo privado….y eso que?, pero el fin, la finalidad, el auxilio, es hacia/para lo público, lo de todos. En estas últimas líneas, sobre lo dicho, no puedo dejar de recordar más palabras, de la magnífica mente Ortegiana:
“…Cada generación tiene su vocación propia, su HISTÓRICA MISIÓN. Se cerne sobre ella el severo imperativo de desarrollar esos gérmenes interiores, de informar la existencia en torno según el módulo de su espontaneidad. Pero acontece que las generaciones, como los individuos, faltan a veces a su vocación y dejan su misión incumplida. Hay, en efecto, generaciones infieles a sí mismas, que defraudan la intención histórica depositada en ellas. En lugar de acometer resueltamente la tarea que les ha sido prefijada, sordas a las urgentes apelaciones de su vocación, prefieren sestear (dormir), alojadas en ideas, instituciones, placeres creados por las anteriores y que carecen de afinidad con su temperamento. Claro es que esta deserción del puesto histórico no se comete impunemente. La generación delincuente se arrastra por la existencia en perpetuo desacuerdo consigo misma vitalmente fracasada”
Cabe aclarar (y se que puedo cansar de aclarar pero no quiero que las idea se bifurque) que en lo referente a las generaciones y a la supuesta “militancia” de una generación en la vocación de actuar en consecuencia; no me gusta y no quiero llevar estas ideas por ese imaginario social impuesto, esa carátula, ese estereotipo, de cuando no referimos a la militancia política. A mí el termino me hace un poco de “ruido”, me tira mucho al partidismo, al caprichismo político, a la homogenización de un pensamiento, una idea, ......lo respeto…pero no va conmigo…creo más “sano” ese pensar desde lo privato-sociale como lo referencian los italianos o lo público-privado en la terminología castellana. Me parece que en estos ámbitos, hay menos grumos mentales para ejercitar el pensamiento, no un pensamiento por el pensamiento, que tiende al yoismo, sino a un pensar altruista, un pensar para un actuar, que por momentos tome distancia comprenda, tome conciencia y luego actúe consecuentemente, y no por inercia de grupo, bandera u manifiesto histórico.  
Siguiendo con este conflicto de la cultura, que aquí se quiere “dejar a la vista”, hay que difundirlo, denunciarlo, decirlo y no engañarse, debatir, hablarlo, y no estar en silencio como esos “políticos” y funcionarios que optaron por principios particulares o por total ignorancia de los que les compete, no contestar ni una sola pregunta que les realicé. Yo estoy consciente, y hay que decirlo, que siempre hubo conflicto en/de la cultura, creo que no cabe duda. Y así se vio en cada momento de la historia, es un proceso dialéctico sin fin, más aún hoy en donde los productos de la cultura nacen y se amontonan incesantemente hasta cubrirnos las narices y hasta los ojos, sin ya poder ver ese horizonte al que toda sociedad civilizada quiere, no solo llegar, sino proseguir en el tiempo en unas condiciones estables para el todo. Todo ello ha agravado más aún este malestar en la cultura, en donde repito, los funcionarios públicos en todos los ámbitos……silencio….ineficiencia…mal desempeño……nada…. ¿Qué pedirles que hagan si no hacen ni hicieron nada al respecto?….me pregunto y les pregunto….¿dónde buscar?....creo yo que debemos volver a los inicios, de abajo a arriba del ciudadano-privado hacia las instituciones públicas y no al contrario…como nos quieren imponer. Porque si sabemos que siempre hay conflicto, ok, pero si sabemos también, HOY donde está. ¿Por qué no actuar sobre el mismo.? Allí debe estar el  brote, la génesis de libertad creadora y constructiva, no esa libertad por puro ser libre, que nos impulsará con fundamento a defender y luchar con más fuerza por la vida, por la cultura.
Nos dice Cassirer: “Hay que comprender y reconocer que la cultura no representa un todo armónico, sino que se halla, por el contrario, plagada de los más agudos conflictos interiores. La cultura lleva una vida “dialéctica” y dramática. No es un simple acaecer, un proceso que discurra serena y tranquilamente, sino una acción que es necesario abordar constantemente de nuevo y que jamás está segura de su meta. De aquí que no pueda entregarse nunca sencillamente a un candoroso optimismo o a una fe dogmática de la “perfectibilidad” del hombre.”
Si vemos entonces que la cultura en general ya contiene o lleva consigo una conflicto continuo; ¿qué podremos percibir y/o decir sobre las políticas culturales públicas?, inmersas en esta conflictividad de nuestro tiempo de lo social próximo, de lo global, sumado  a instituciones que se están desquebrajando, desustanciabilizando, desmoronando( no materialmente, sino espiritualmente), aparecen así las ritualizaciones culturales que tienden al dogma y no a la liberación, en  donde  se perciben y son evidentes la espectacularización cultural al extremo (ya comentada), en donde algunos funcionarios culturales, por su función (valga la redundancia) llena su “agenda”, su trabajo de “cosas” que se pueden decir culturales, sin visualizar u analizar profundamente objetivos, en la realización de valores no solo est-éticos, como abundan; sino éticos, que hacen falta, que son estos último que tienden a proteger, y hacer más rica  la vida, no solo orgánica, sino social, la salud comunitaria,  la vitalidad ciudadana……y estos funcionarios siguen “arañando de los objetos culturales” para llenar su agenda, su trabajo, su función, su sueldo, su prestigio, su, su, su….
Porque una cosa,  son las políticas culturales privadas, que podría decirse de ellas que fluyen total o extremadamente libre, no hay norma, regulación, control, disciplina, ni menos fines éticos o ciudadanos en su realización o al contrario, pueden realzarlos más que las públicas, pero no hay una “ley” que mande. Es la pura libertad del espíritu que hace uso de la cultura para afirmar su existencia…de seres…sentimentales. Las políticas culturales públicas, en varios aspectos, creo yo en su mayoría, están en la linde con las privadas, desgraciadamente.
No por esto quiero banalizar o desdeñar a la cultura privada. El tema es que la cultura de lo público, podríamos decir, va por otra lado, con otro fines, y principalmente tiene unas OBLIGACIONES IMPLÍCITAS.
En estos momentos de crisis, hay que ser coherentes y responsables lo más que se pueda, para así actuar en consecuencia. No se puede seguir Dormidos (Heráclito), en ese sueño idílico del culturalismo, de la beatería cultural que fomentan algunos funcionarios. Las políticas públicas en la llamada “cultura”, -si verdaderamente las hay-, deben ahondar en un replanteo rotundo de esas políticas HOY. Ese giro copernicano que esos funcionarios actuales, los que los reemplacen o los que vendrán, deben realizar, deben mirar, ir, escuchar, tender hacia el ciudadano, y no al puro culturalismo, a la acumulación pos  contemplación pasiva y obnubilada de las formas. Veo que algunos de estos funcionario o “especialistas”, inmersos por opción propia, en una mentalidad, en un mundo de la utilidad práctica, en vez de estar  “acompañando” al humanismo, a la cultura, en definitiva a las ciencias del espíritu, que les podrán trazar y guiar el camino a la mejora, se van por desencanto, por desdén, por creer su inutilidad; y caen rendidos hacia el utilitarismo que le otorgan otras ciencias u áreas.
Al final después de tanto ejercicio dialéctico, parece que respondí (a la fuerza) algunas, o las principales preguntas de las que no recibí respuesta de nadie, y no fue con una idea  a priori de escribir estas páginas, todo se fue dando con el pensamiento, pasando palabra por palabra, idea por idea, en este escrito. Esto me lleva a una segunda respuesta –idea, tal vez arriesgada, pero creo que cuadra con todo lo dicho; la idea puede simplificarse así: que la institucionalización de la cultura para con una sociedad (y no hablo de cultura superior, o sea la educativa-escuela-colegio-universidad) en los tiempos en que vivimos, ejecutada, administrada y regida por la función pública –estado- está tendiendo más a la desintegración o de sustantivación de la cultura, que a fomentarla o enaltecerla, en sentido creadora, o sea que hay, como ya lo he dicho, hacer una reforma de las políticas actuales o legar-ceder a/u otro organismo educativo, asociación, grupo (constituido o no, preferentemente no partidista, responsable, humilde, altruista) a que sean cualquiera de éstos, según su mayor compromiso, los encargados de las políticas culturales públicas.
Los hombres han creado en sus orígenes las formas, las instituciones con fines determinados, acordes a la realización del todo, a la conservación de la vida, de sus vidas. Hoy las instituciones, y hablo principalmente de aquellas que estoy tratando, que son las del estado (municipal, provincial o nacional), las cuales olvidaron sus funciones y están desgastando y yendo contra sus propios principios, arrastrándonos a todos a la desidia cultural…..-si no queremos caer, les pido conciudadanos- actuemos en consecuencia, eso, creo, justamente eso, creo que son en definitiva  POLÍTICAS CULTURALES PÚBLICAS.

miércoles, 16 de octubre de 2013

ANGELUS NOVUS - KLEE PAUL

..."Hay un cuadro de Klee que se llama Angelus Novus. En él se muestra a un ángel que parece a punto de alejarse de algo que le tiene paralizado. Sus ojos miran fijamente, tiene la boca abierta y las alas extendidas; así es como uno se imagina al Ángel de la Historia. Su rostro está vuelto hacia el pasado. Donde nosotros percibimos una cadena de acontecimientos, él ve una catástrofe única que amontona ruina sobre ruina y la arroja a sus pies. Bien quisiera él detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado, pero desde el Paraíso sopla un huracán que se enreda en sus alas, y que es tan fuerte que el ángel ya no puede cerrarlas. Este huracán le empuja irreteniblemente hacia el futuro, al cual da la espalda, mientras los escombros se elevan ante él hasta el cielo. Ese huracán es lo que nosotros llamamos progreso".
WALTER BENJAMIN—TESIS IX8

viernes, 11 de octubre de 2013

¿QUE SON LAS POLÍTICAS CULTURALES PÚBLICAS?



Este escrito a sido enviado por un ciudadano, a las autoridades actuales y a los candidatos a 
intendente y/o consejal para las últimas elecciones para que si lo desean contesten estas preguntas
y algo mas...

“la civilización recibe su alma de la cultura” (1)

Durante un tiempo estuve, podría decirse en la linde o mas allá de la linde, sintiendo, vivenciando de cerca lo que se conoce como políticas culturales. Esta vivencia la desarrolle en un espacio, valga la paradoja, con-otros-propia, o sea desde espacio, que algunos llaman organización no gubernamental; a mí me gusta más el término organización altruista de lo privado-social, por supuesto apartidista, pero con otros, y hacia otros (social), lo cual me llevó al contacto con autoridades de la función pública de varios ámbitos, primordialmente la sección cultura, o sea aquellas autoridades encargadas, responsables, pagadas por la comunidad; para que desempeñen la “administración” y “organización”, de la “cosa pública” en lo cultura. Mi desempeño espontáneo, sin sueldo, ni categorización se basaba en la coordinación del grupo de artesanos; nacido desde mi humilde idea; además, cabe señalar en esta interrelación, mi  desempeño en lo privado como ¿artista-artesano?. Por ello aclaro y remarco que la base de este escrito o pensamiento es desde el punto de vista y área de cultura; lo que sea salud, deporte, economía, empresa, etc; se excluye, por mi falta de conocimiento de las mismas que aquí no son tratadas.

Lo que viví fue una pequeña experiencia personal, que me dio un pantallazo, luego del tamiz reflexivo, de que se hizo, hace y ¿se hará? sobre lo que denominamos cultura en lo público. Este escrito  no va dirigido solo a la actual administración municipal, en la misma proporción también quiero llegar a las pasadas y a las que vendrán; por ello parto y me sitúo en-sobre la actual ya que es la base de estudio de mi propia experiencia personal. Por ello este escrito, en esta fecha y dirigido a autoridades y al público general; no desde un espacio partidista, ni sobre la base de la simple crítica eleccionaria sin fundamentos; no, no, yo no estoy en ningún “bando”, hablo como y desde mi condición de ciudadano, y además apartidista, que vive en una república, con los derechos y deberes que esto conlleva. Por ello, mis preguntas se formulan en este momento, y no en otro, porque quiero saber y que me digan o mejor me respondan,  se respondan a sí mismo (si quieren), y más aún al pueblo todo; los que serán o son futuros u/o actuales funcionarios públicos  de los diferentes partidos; ¿qué es esto de la cultura y que harán con y sobre ella, desde su función si son elegidos o reelegidos?

Entonces vamos por ello en este ejercicio de pensamiento crítico,  y tal vez constructivo: Cultura es una amplia palabra que engloba mucho ¿Qué entendemos vulgarmente por ella?, ¿la definición de cultura es la misma ayer que hoy?, En una comunidad ¿Todos la realizan, la viven, la “sienten”, o solo algunos?, si te pregunto o te digo que hables sobre cultura ¿Qué términos, instituciones, actividades o personas se te ocurren al instante? (2)IMPORTANTE PUNTO A ACLARAR-

¿La cultura sirve?¿Hay personas cultas e incultas?, En la terminología vulgar se dice que cultura es todo lo hecho por la mano-razón del hombre. Pregunto: ¿Esas mismas manos-razón solo construyen o también pueden destruir (en todos los sentidos, material y espiritual)?De acuerdo a esto, el que maneje-fomente culturas públicas ¿tendrá que desempeñarse responsablemente y tener una actitud de cuidado y escucha para con la sociedad o no? ¿En una república como la nuestra y dentro de esta llevándola a la comunidad, al pueblo a la ciudad: ¿Quién es o quiénes son los responsables públicos de que la cultura (en base a lo que se cree de ella) debe/n dirigirla, mantenerla, fomentarla, promocionarla, invertir el dinero público para con ella, etc?, ¿La cultura y la política(3) deben ir juntas? ¿Las políticas culturales(4)  públicas deben ir de la mano del partidismo político? ¿La cultura se promueve o fomenta solo a través de espectáculo o hay otras maneras? Esas otras maneras  y también el espectáculo solventado por el dinero público, ¿son gastos o inversiones  para el presupuesto del ejecutivo y para el funcionario que designa dónde y cómo desembolsarlo? ¿Si son inversiones como ésta vuelve (principio de toda inversión)? ¿Tangible o intangiblemente puede “volver” a la sociedad?¿La cultura puede llegar a ser propaganda partidista? ¿La cultura es diversión, y lo que no es diversión no es cultura? ¿El lo cultural prima la cantidad por la calidad, o al contrario? ¿Cómo medimos calidad y cantidad en cultura? ¿Es justificable que se desembolse un monto abultado de dinero-tiempo del presupuesto de cultura en la organización total de los espectáculos públicos, en donde en su mayoría el dinero se va fuera (artistas “consagrados” o de renombre? o ¿Es deseable para una comunidad que el dinero público en cultura se internalice en actividades que hagan partícipe a la mayor cantidad de ciudadanos, directa o indirectamente y no como pasa a menudo, que la mayoría es espectador en un espacio fijado? ¿las políticas culturales deben comenzar a internalizarse en los hogares, en las familias, en donde estas realmente se apropien de la cultura, y la sienta propia, llevando a  fomentar y proteger en mayor medida, los valores morales-ciudadanos de una sociedad? o ¿el dinero debe fomentar otras cosas?¿esas otras cosas que pueden ser?¿pueden ser los materiales, económicos o de consumo? En definitiva: La cultura (siempre hablando en lo que usted entienda por ella)¿puede realzar o mejorar los valores morales de los ciudadanos o no? Si hablamos de cultura solo como espectáculo y entretenimiento como muchos la ven, o sea que es instantaneidad, fugaz, actor-artista (sujeto activo cultural) y espectadores (sujetos pasivos culturales), unas horas, un momento, el acto, nos divertimos….y luego volvemos a casa con lo que nos quedo de aquello, y esto, sumado a la rapidez en que vivimos, los miedos, la falta de sentido, etc, etc…. ¿Hay algún valor moral que obtendremos? Por supuesto, que algo siempre “encontraremos” o “sacaremos” como útil, pero ¿fundaríamos o basaríamos nuestra cultura al mero espectáculo (5)?
Cuando algunos hablan de cómo medir el nivel cultural de una comunidad, en cantidad o calidad, y lo enlazamos con los valores morales y con aquellos que supuestamente o vulgarmente se dice que “hacen cultura”, que son los artistas de todo tipo; por ello pregunto ¿Puede una ciudad tener muchos artistas, espectáculos, esculturas por doquier, exposiciones artísticas y ser una sociedad “mala”? Si tomo los casos  yéndome a los extremos (solo como base de ejemplo): En la París de Rovespierre,  la Berlín del Hitler y la Moscú de Stalín; podía sin dudar decirse que eran y son los centros culturales de Europa; esculturas, pinturas, monumentos, etc, las inundaban. Pero por otro lado…. Se cortaban cabezas diariamente en plena plaza pública, se exterminaba en campos a millones de personas, y se condenaba al hambre y al frío a todo una clase. Entonces, ¿podemos decir que las expresiones culturales de esas ciudades reflejaban una sociedad “buena”? Repito no quiero con esto comparar aquello al hoy, pero en la cultura de hoy ¡sabemos que no se cortan cabezas, pero si se alienan; no se extermina el cuerpo pero si el espíritu;  y no se condena al hambre y al frío a una clase, sino se condena a  ésta y a las futuras generaciones de TODAS las clases, a la cultura del mero espectáculo que solo prima entretener! (perdón por el exabrupto). Sigo:

En la democracia actual, y no hablo de una sociedad autoritaria ¿El partidismo y los funcionarios políticos degradan la cultura, la cultura degrada a los primeros, o es un 50% y 50%?
Si hoy vemos pérdida de valores, de cuidado, respeto, escucha y responsabilidad ante-y-con-los-otros, con el medio ambiente, con el mundo; ¿la consecuencia EN MAYOR PARTE puede estar atribuida al tipo de política-cultura-moral que se fomenta desde lo público? (otro tema lo privado). Si este se basa en el espectáculo y el entretenimiento CONSUM-IDO-R, propio de la sociedad hiperconsumista, en donde se realiza el acto de consumo inmaterial, paso el momento,  para luego irme, o sea quedo “IDO”, y en otro momento puedo volver al círculo vicioso sin que se genere nada de VALOR o peso existencial. ¿Se prima, en esta avidez de novedades, de esta hiper velocidad social, en ese “pasarla bien y chau… una saciedad de entretenimiento a “cualquier precio”?. Si esto es así, entonces pregunto y algo digo: ¿Qué nos sorprendemos cuando por ejemplo suceden actos ocasionales,  por supuesto totalmente desdeñables, de destrozos , ataques, pintadas, insultos, agravios, etc, etc, en el ámbito público, como actos inconcebibles en esta comunidad? ¿Los jóvenes VALORARÁN a las instituciones, al patrimonio material e histórico, a las personas, al otro; si la base de las políticas culturales existentes es el entreteniendo por el puro entretener? Aquí hago un alto, acontecimiento sociales que tienen una alta conexión con la cultura imperante; porque no puede pasar por alto  esos “estados anímicos” esos “fermentos de odiosidad” que vienen del pasado, de rememorar y retrotraernos al año 2008, aquellos momentos de la protesta del campo contra el gobierno, en donde esta comunidad llegó a declararse “con orgullo”: Capital Nacional de la protesta (tema aparte) recuerdo los acontecimientos que se llevaron a cabo de todo tipo, que todos recordamos; ¿Por qué Valores se luchaba ?  No discuto la esencia de la protesta, para nada, sino la forma, y lo que eso hasta nuestros días desencadenó y quedo arraigado o mejor dicho “marcada a fuego” en la urdimbre social de nuestra comunidad, en primacía en los jóvenes que lo heredaron forzosamente.  Hoy día esos sentimientos afloran no solo en los jóvenes, mas de ve en los adultos; los últimos acontecimientos que han sucedido en nuestra comunidad de estado público así lo demuestran, creo que de todo el país, en esta ciudad como  en ninguna otra, hay tal estado de tensión y odio; creo que algo refleja de lo que somos.
Por ello pregunto, y a sabiendas, y lo remarco nuevamente, que en lo privado hay también una problemática acuciante. ¿Qué se hace o hizo desde la función pública al área que le corresponda un estudio profundo, no sobre las culturas antiguas o del país, sino de la propia? ¿Se contrarresta esta problemática con charlas de eruditos, cursos que basan su discurso en resultados o estudios globales, nacionales o zonales? ¿O es que la problemática está mal encarada, analizada y estudiada desde su raíz? ¿Si esto es así se hará algo al respecto?
 Yo doy mi humilde opinión, puedo estar errado. Pero creo que por lo complejo y urgente del asunto, la equivocación, es un elemente acompañante en nuestro mejorar; lo que se pide, creo es responsabilidad en esta comprensión de la cultura;  no, que no nos equivoquemos; a sabiendas que los hechos de la naturaleza sí se pueden entender, pero los hechos de la cultura tienen otra lógica, y ésta es la comprensión ¿de qué? Creo que de los actos humanos,  más bien del sentido de éstos, y los sentidos que brotan de lo más subjetivo del Ser tienen una infinitud que nunca se podrá entender sino más bien comprender. La pregunta por el problema está/estuvo mal planteada desde su raíz; el objeto de estudio, la cultura, ya lo decía, tiene una intangibilidad no solo original, sino final, el medio puede materializarse (cosas a-la-mano o ante-los-ojos), pero el fundamento, la génesis espiritual, su conocimiento, su esencia  infinita, la imaginación creadora, nunca –esperemos- se podrá recortar, medir, clasificar y encuadrar como lo hicieron, y quieren llevar a cabo algunos personajes actuales, pero con mentes anacrónicas, como en antaño lo hicieron las viejas ciencias del positivismo del XIX y que a tantas catástrofes han llevado.

Por ello, humildemente propongo desde mi pensamiento, que el tema de la cultura nunca puede ser en primacía o preferentemente  analizado, debatido, tocado o estudiado desde un punto materialista u objetivista, o sea ver el mundo cultural, la sociedad cultural como una COSA, que se puede ver, tocar. Creo..y puedo equivocarme, que para comenzar un estudio cultural debemos aplicar otra lógica, y ésta debe ser: (disculpen la pedantería, si así lo creen)  HERMENEÚTICA; o sea interpretativa; en donde debemos ir oteando, sintiendo no tanto lo ante-nuestros-ojos, que tan obnubilados y formateados están, sino lo oculto que está bajo escombros de prejuicios y dogmas de la cotidianeidad que nos acompaña a diario;  tratando de encontrar en las hendijas y grietas los signos y cifras que nos permitan cifrar o develar o que se hizo, hace y pretende hacer sobre el tema cultura. En esta búsqueda-pregunta podremos encontrar las perlas del coral y también los restos hundidos de un naufragio cargado de sensaciones románticas,  y todo ello nos permitirá comenzar a saber con certeza qué hacer en adelante. En su mayoría estas preguntas  y afirmaciones de este ensayo tienden a ello.
Por eso las preguntas, éstas y otras  preguntas hacen que uno piense y el pensar es un gran compañero para así poder comprender, y “la comprensión no tiene fin y por lo tanto no puede producir resultados definitivos; es el modo específicamente humano de vivir, ya que cada persona necesita reconciliarse con el mundo en que ha nacido como extranjero y en cuyo seno permanece siempre extraño a causa de su irreductible unicidad” Hannah Arent.

Creo que hay que plantearnos y debatir no solo estos interrogantes, sino muchos en cuanto a las políticas culturales públicas y tal vez algunas privadas (otro tema) que nos incumben a todos los ciudadanos y son $generadas$  en definitiva por nosotros y para nosotros, los miembros de la comunidad.  Creo que nunca se ha realizado algo por el estilo en profundidad en el ámbito de la cultura, que en definitiva nos muestra verdaderamente que somos como sociedad y lo que queremos a futuro. Los resultados nunca se definirán en un cuaderno, en una tabla o en este escrito, sino que se irá viendo día a día en los aconteceres cotidianos en cada uno de los que conformamos la comunidad democrática que elije qué tipo de cultura es la que tiene y la que quiere.

De lo expuesto hasta aquí, puede llevar a una mal interpretación de lo que quiero llegar a decir, como lo advertí anteriormente el tema de la cultura es muy complejo, y yo realmente no soy un “experto” en la temática, pero esto no es un impedimento en mi ni en ninguno; tengo y ejerzo mi libertad de pensar sobre temas que en definitiva me incumben e incumben a la sociedad; con sociedad englobo a todas las personas de esta comunidad de lo que soy parte, en la que nací y estoy por el momento, y que de alguna forma directa o indirectamente, para bien o mal en parte han hecho parte de mi Ser, de lo que soy. Tal vez se vea mi relato, como el deseo de un mundo triste, sin diversión, sin alegría, gris, sin entretenimiento ni espectáculos;  en donde la humana existencia pueda apaciguar las “penurias de la existencia” . Para nada quiero esa mal interpretación. Creo que en nuestra época y realidad cotidiana –situada-, se nos ofrecen, como nunca, tanta cantidad de formas de entretenimiento y diversión, desde lo público pero muchísimo más en lo privado (que no es tema de este escrito).  Aquí el tema que estoy tratando roza, toca y choca con las políticas culturales PÚBLICAS, repito.
Disculpen tal vez lo denso y extenso de mi comentario pero trato de no dejar “cabos sueltos” que lleven a malas interpretaciones.
Esas políticas culturales públicas, deben estudiarse, verse o analizarse separadas de las políticas o acciones culturales privadas, las dos por supuestos nacen de lo humano y tienden hacia lo humano. Lo único que las políticas culturales de lo público, como son administradas, financiadas, promocionadas, etc, etc, por el estado del que todos formamos parte, en donde existen leyes que obligan y responsabilizan a que estas políticas se lleven  a cabo, o sea deben afirmar y realzar las virtudes humanas  de sus ciudadanos; sus fines y medios tienen un principio completamente diferente al del privado. En lo privado también puede llevarse a cabo esto, y hay que estimular que ello ocurra, pero esa “privacidad” hablando en un estado democrático, por supuesto, lo deja en libertad total de realzar o empequeñecer las virtudes,  lo humano hasta los extremos. La cultura en lo privado no es regido por ley ni orden, no hay prioridad ni responsabilidad que obedecer, son expresiones culturales que reflejan nuestra libertad existencial, podría decirse que en este ámbito existe un liberalismo cultural…y esperemos que siempre exista.

El pensar sobre la cultura desde el detenimiento, la pausa,  sin tantos pre-juicios, con RESPONSABILIDAD; por parte de la población y más aún de los presentes o futuros funcionarios públicos;  es en principio un gran gesto que nos permitirá comenzar a advertir y descubrir valores, y realizando esos valores en forma responsable (junto a los provenientes de otras actividades-acción propias privadas y públicas) es donde creo que las personas que conforman una comunidad comenzarán a hacerse “buenos” o “malos” ciudadanos, aquí vemos que comienza a advertirse, una ética ciudadana. Algunos dirán que ésta es imposible, que nunca se va a lograr, que tiene un alto grado de idealidad; creo que eso no importa, ya que sabemos que la ética no trata de lo que “es”, del Ser (ontología), sino de lo que debería Ser y todavía no es. Pero en ese gesto o actitud ASUMIDA, de cuidado, entrega, ESCUCHA, preocupación, crítica constructiva de la cultura y las políticas culturales desarrolladas o proyectadas; en primer parte contestará varias preguntas planteadas, y en segundo lugar, que es lo más importante, determinará la cultura en la que estamos/estaremos inmersos, que es la brújula que nos indique el norte de la ruta que decidiremos emprender como sociedad.

Aníbal Covaleda
Ciudadano

Armstrong, 11 de Octubre de 2013


(1) Marcuse, Herbert – “Cultura y Sociedad”

(2) Si en esta pregunta respondiste o pensaste la institución colegio, escuela y cualquiera de su plantel interno (maestros, profesores, etc), está bien. Esta aclaración la hago para que de aquí en adelante se excluya a dicho institución o plantel cuando responsamos o pensemos sobre cultura o políticas culturales, esto no por capricho propio, sino que la educación dentro de la institución colegio-escuela tiene su propia, valorable y ejemplar praxis cultural; a lo que tiendo es ver la cultura en la cotidianeidad ciudadana.

(3)Cuando se habla de política, aquí es en el sentido Aristotélico “zoon politikón” (animal político). Todos los seres humanos en sociedad somos políticos desde temprana edad hasta nuestra muerte. Cabe aclarar esto, para diferenciar lo que es política, que es muy diferente a funcionario político y a política partidista, políticas culturales y partido político…para no confundir.

(4) Políticas culturales: cuando hablo de políticas culturales me refiero  a la acción-asunto llevado a cabo a promocionado por la función publica.

(5)Con el espectáculo no pretendo endemoniar a este como el peor de los males culturales, por supuesto que no, siempre habrá y hay espectáculos para entretenernos y divertirnos; el problema está que este llegue en un momento a ser la base de la cultura…creo que allí estaremos en problemas….si ya no lo estamos.


lunes, 2 de abril de 2012

UN SANO PENSAMIENTO PARA UN SANADOR JUICIO



Se dice que el pensar, el pensamiento (nous) es traer al presente, al ahora en mi mente lo que está ausente. Es una actividad que fluye en óptimas condiciones en detenimiento, la quietud y soledad. La “búsqueda” de las herramientas de la pensadería debe tender hacia el pasado, hacia la MEMORIA. Ese pensamiento aunque se diferencia de la capacidad de juicio, tiene una lazo dialéctico; esto es que hay una relación entre pensamiento y juicio, solo que uno “actúa” dentro de mi conciencia, de mi yo, y el otro, el juicio al determinarse internamente y sacar una conclusión, tiende, sale hacia la exterioridad, hacia los demás, a lo público.-

Por ello y yendo a la inversa, me digo que si realizo un juicio en el plano moral, de lo que está bien, lo que está mal, que es justo, que injusto, viene determinado (bien o mal) de lo que pienso, y lo que pienso es lo que traigo de mi pasado, de la memoria que determina a decidir un “camino” u otro, y la experiencia de estos juicios llevados o arrojados al plano público y devueltos en cómo estos fueron recibidos o actuaron, me enseñaran (auto-paideia) para con futuros juicios morales a re-pensar o a re-planteármelos, y esa paideia que me hago no solo debe limitarse al conocimiento, porque conocer no es lo mismo que pensar que es la base de la educación. Se puede tener una gran erudición y SABER muchas cosas pero se puede ser a la vez un genocida, asesino o una persona completamente alienada) en boca de Arent:-
“Si la capacidad de distinguir lo bueno de lo malo tuviese algo que ver con la capacidad para pensar, entonces deberíamos poder EXIGIR su ejercicio a cualquier persona en su sano juicio, con independencia del grado de erudición o e ignorancia, inteligencia o estupidez que pudiera tener”.-

Como yo ejercito mi capacidad reflexiva hilvanando y conjeturando en el imaginario supuestos mundos, supuestas pro-eyecciones que la memoria me pone, me trae y con las cuales puedo “trabajar” intelectualmente, y otra parte de esa paideia es aquella que administra, controla, (no suprime) las pasiones, los sentimientos-pulsiones. Esta filia (amistad-familiaridad) que tenemos con una persona, un grupo, una ideología, un dogma, plasmados socialmente en la familia, la comunidad, una religión, una nación, un partido político, una raza, etc. son condicionantes por supuesto del pensar y del juzgar; pero el condicionante primero es la filia del autos, la auto filia, el amor que uno se tiene a sí mismo; porque amamos a muchas cosas, pero la mayor amistad o la mas enraizada, carnal, es la amistad que uno se tiene a sí mismo, o sea el ego ( no en sentido despectivo, sino existencial); por eso remarco el tema de la no supresión de la pasión sino de su “control”, porque las pasiones sabemos que en algunos casos nos llevan o han llevado a resultados beneficiosos para uno y aquellos que nos rodean; lo que quiero decir es que cuando éstas “salen a la calle” a lo público y van, podríamos decir en contra o contra la ley, la comunidad, un grupo humano, hasta la naturaleza, con el fin de saciar esa auto filia exacerbada, como se preguntaría un viejo pensador: ¿Nos amamos más de lo que conviene?. Es la pretendida felicidad que muchos librillos de autoayuda y demás hablan-escriben y pregonan a los cuatro vientos, promocionando la ceguera, la mirada hacia el otro, no VIENDO más allá de sus narices…. con todo lo que ello implica. _pueden ver: FELICIDAD A COSTA DE.. _Todo ese engarce con los Otros de que hablo, ese vínculo moral que se abre que veo y escucho, aun contra aquellos como los llama Lledó “Profetas de la alienación”, que nublan nuestros ojos y ensordecen nuestros oídos; mi yo, se ENCUENTRA, tienden (philo) con otros yoes en la polis-ciudad, que responden al llamado, me determina, me hace, y en esa determinación que elijo, funda quien quiero SER y con quien quiero estar, con-vivir. Esa proairexis, esa elección, del estar-vivir con quienes deseo fuera del ámbito “normal” de con quienes lo hacía; puede llevarme a un EMFRENTAMIENTO SUBVERSIVO con los estándares, estereotipos del que el imaginario social se estructura, al que pertenecía y del cual me alejo y/o denuncio, increpo o me enfrento por determinada/s actitudes no solo hacia mi, sino a quienes me rodean, no como medida urgente de huida, lo que realizo es una, podría llamarle, postura de choque ante las apariencias impuestas que me quieren “vender”. En este mundo de phainomenos, de apariencias, de sobras como diría el viejo Platón de esa caverna; en que nos movemos con las diferentes per-sonas, per sonnare(*) máscaras en la que salimos a escena; en este espectáculo de la vida, en donde sobre el escenario nos presentamos con un “rostro” y detrás de bambalinas mostramos quien verdaderamente somos, encontramos un dimorfismo. Esa dualidad puede, y lleva, al pasmo, la confusión y el asombro; en donde hay casos mundanos, en que se aparenta estar en compañía de un rebaño de ovejas, cuando en realidad puede uno estar rodeado por una manada de lobos, o puede suceder a la inversa. En palabras de Adolf Portman:-
“El PROBLEMA de una investigación no es saber que es algo, sino como APARECE”.-
(*) Etimológicamente el término Persona proviene del romano PER SONNARE, quería decir MASCARA, ya que por el orificio de ese “rostro artificial” salían los sonidos de ese personaje, no de quien estaba detrás, o sea, salían, sonaba-sonnare por allí.-

Esto no debe llevar a un estar inseguros, temerosos, desesperados o en desconfianza de todos y con todo lo que puede esconder lo que se nos presenta en este mundo fenoménico. Lo que debe surgir es el promover en la ciudadanía y más en los niños, en los país (de allí paideia), un “entrenamiento” mental, para estar atentos y preparados en el transcurso de su formación como ciudadanos de una polis. Este entrenamiento, esta preparación solo puede hacerse efectiva a través de la paideia (educación), no cualquier educación que puede llevar a formar-formas, cuadriculaciones mentales; sino una paideia que fluya, en la que NO impere el autoengaño ideológico sino la libertad-formativa (aunque parezca contradictoria) para que se desarrolle toda capacidad interna o a nacer y que lleve a crear puentes, a abrir puertas y no a levantar muros, limitaciones. Porque no debemos olvidarnos de aquellas palabras de Aristóteles en La Política, y que nos diferencia de aquellas ovejas y lobos metafóricos; él dice que somos un “animal que tiene logos – zoon logon ejon (razón y palabra), y además animales políticos, gracias a ese logos, pero no solo tiene – (ejon) logos; sino que da logos, logon didonai, y ese dar se plasma se concreta con la paideia. Porque no hay que olvidar que los griegos no solo inventaron la democracia, la política, la filosofía, sino más bien que el único instrumento que la hace viable y factible es la educación.-

Creo que se debe comenzar gracias a esa paideia, que hace pensar y no que es pensada, a un comenzar con el debate, la deliberación coherente y actualizada, un replanteo de ese núcleo duro en el que están constituidas varias instituciones, que son anacrónicas de nuestra actual sociedad, que se han cuadriculado no solo en la semántica cotidiana sino una dogmática mundana. La familia, el estado, la religión, la democracia, etc.; términos adornados de miles y miles de palabras….que en la mayoría de los casos no nos dicen nada. Son totalmente vacías, se usan en la cotidianeidad de la información y el mensaje, y se dice de la familia o de la democracia tales o cuales cosas, que se repiten y se aferran en las mentes sin contener un sustrato de peso de fundamentación coherente y racional y uno se queda atado a una ideología-familia-comunidad que en muchos casos va en contra, o reprime todo acto de comunión, solidaridad y estabilidad sostenible de esas instituciones que en que se dice estar, defender o reforzar, y se hace todo lo contrario; así el individuo se siente no a gusto o en total rechazo con quienes puede ser que ha con-vivido mucho tiempo y atreviéndose con coraje y fundamentos morales, no solo sale de ese ámbito sino que además lo denuncia, las hace públicas.-
Victoria Camps resumiendo la filosofía de Hannah Arent nos dice:-
“A través de la moralidad el hombre/mujer se ELIGE a si mismo que quiere SER y con quienes quiere ESTAR. Esto lo Hace aprendiendo (paideia) a pensar y juzgar por sí mismo”.-

La importancia de ese pensar, de ese juzgar por sí mismo, hay que decirlo, nace, brota de una lucha interna en donde la mismidad, en ese yo que elige, se quiebra, se parte, como aquellos Seres que Aristófanes describe en el Banquete –Platón, una dualidad de la que no podemos “escapar”. Dentro de la mente, el yo se divide a su vez en dos yoes (dos-en-uno), llámenlo “toma de conciencia” (sophrosyne), o como quieran; en donde hay un diálogo silencioso (eme emauto) de yo consigo mismo, porque como decía, si estamos en un mundo de apariencias (phainomenos) y en esa multiplicidad de alteridades (otros) que “nos dicen” que son las cosas-palabras desde su experiencia, desde su vida-memoria, desde su yo; al recibir lo que nos llega sin mediar una interpretación, una duda, una “búsqueda de verdad (a-létheia: no oscuro)”, un pensar, estaré bajo lo que se dice y hay que decir, lo que se habla y hay que hablar, o sea en un estado de alienación. La actividad del pensar y del juzgar por sí mismo, si quiere seguir vivo, en actividad, en enérgeia, cada uno debemos aprender a ser quienes nos preguntamos y a la vez quienes respondemos (en lo más posible), hay que asumir la responsabilidad, el cargo de Ser, y en ese “hacerse cargo” se están o tiende a un “riesgo” ontológico que algunos no quieren asumir. Rendidos a que otros piensen y juzguen por ellos, suprimiendo o desgastando todo acto de reflexión crítica (constructiva), que es el cimiento para la construcción de una moral-política y justicia (díke)que permite vivir en una mejor com-unión y com-unidad.-

Hay unas palabras que siempre me llamaron la atención, o mejor dicho, me ayudaron a pensar hondamente en el tema desde la perspectiva moral en que circulan y que pueden complementarse con lo anteriormente expuesto; en las cuales Sócrates en un diálogo dice a Calicles:-
“Es mejor sufrir una injusticia que cometerla”

Esta afirmación desde mi humilde interpretación de lo que Sócrates nos quiere decir es que aunque la mayoría de las personas no quieran sufrir por algo que nos hacen, o sea una injusticia, y a sabiendas que ese sufrirlo es injusto, vuelvo a “la mayoría” no querrá cometerlo, hablando siempre en un entorno civilizado por supuesto. Pero en la afirmación vemos como Sócrates se pone en la piel y cree firmemente, tan firmemente que su vida, más bien su muerte lo reflejará, sabemos por escritos que en un momento dado los treinta tiranos que reinaban en Atenas ordenaron a Sócrates que encuentre a un tal Leonte y lo traiga frente a ellos para matarlo, pero Sócrates a pesar de saber “lo que se le vendría”, se negó, no la cometió.-

Allí optó, eligió no ser cómplice y difunde esa máxima moral de sufrir la injusticia antes que cometerla porque, creo, en ese diálogo silencioso entre sus yoes, sabe que al elegir por ejemplo, cometer el crimen, que es una injusticia, su conciencia no podría vivir con sí mismo, porque nadie, vuelvo, en una sociedad civilizada quiere vivir con/entre criminales, y más aún vivir con un criminal, un yo-criminal, dentro de la conciencia…no es muy sano. Vemos como a través de la moralidad elegimos un SER, y con quien con-vivir, no solo en el en-torno, sino también y más importante en lo interno que es lo que nos llevará a un “sano” pensamiento y a un “sanador” juicio a pesar de todas las contrariedades de la vida.-

martes, 11 de octubre de 2011

FELIZ, A COSTA DE.......


Después de tanto vuelvo a escribir empujado por las habladurías que me rodean. Hay mucho discurso, mucho comentario, más hoy, en la Era de la información que nos ahoga y transita a toda velocidad una tras otra, sin dejarnos siquiera despabilarnos de una, para recibir el golpe de la próxima, en esa vía de la información que nos rodea. Pero hay momentos que debemos hacer un alto, una parada, y llevar a la vera algunas palabras, algunos discursos de la que es necesario hacer una crítica, una reflexión ; y en este caso, sobre una vía citadina propia, la calle de mi ciudad, de mi entorno, de lo cercano.-

Porque, si… a veces es mejor dejar pasar unas palabras, un comentario para que no lleven a peores consecuencias o no le hacen bien a nadie; pero hay otras voces que en la historia se dicen, se instalan y nada ni nadie, por miedo, por “el que dirán”, por falta de tiempo y por humilde ignorancia no refuta, no se contrapone y dice – ¡NO, aquí hay algo que puede no estar bien! –Analicémoslo detenidamente y veremos si es verdad, si sus fundamentos son fuertes y concretos, o si solo están reforzados por un andamiaje ideológico radical, que no permite-admite crítica.-

Todo esto bien a pie de lo que es escuchado y leído de unas palabras que nacieron de un “profesional” del filosofar, que fue una gran figura social en su momento y que realmente ha hecho mucho para con esta comunidad y lo sigue haciendo. No por todo lo dicho, éste se encontrará exento de crítica, por supuesto, no una crítica a su persona, ya que yo no soy quien para hacerla, y además no viene al caso (ni vendrá); sino la crítica es a su discurso, o sea a la palabra que da, que emite y que por su “título” y su curriculum tiene de peso en la sociedad que lo recibe.-

Hace una semana a través de Facebook recibí de su parte las siguientes palabras que me llevaron a hacer este escrito y en su momento, a refutarlas-contestarlas, con palabras tal vez bastantes fuertes, bueno…

Primero sus palabras:

“Como ya lo había visto Aristóteles, la felicidad es el sentido de todo nuestro obrar... los actos que nos hacen verdaderamente felices son buenos... de lo contrario nos hacen mal... Fuimos creados para la felicidad y lograrla ahora es una decisión de cada uno en este presente privilegiado y misterioso... Si queremos, podemos ser felices YA!!! Todos nuestros sanos valores se apoyan en esta decisión...”

Mi contestación al instante:

Cada vez se están haciendo sentir con mayor fuerza, en estas latitudes aquellos pensamientos o filosofías unidimensionales (no ven la pluralidad social). Es difundida por una elite que se cree profesional o pretenden lograr mayor erudición. Tienen que saber mejor que es la Neutralidad AXIOLÓGICA. Muy arraigadas a delirios báquicos de tiempos románticos. Con una primacía de Yo, de una ética de la felicidadPrincipio del formulario personal RADICAL” o sea caiga quien caiga, menos ese yo, por supuesto, (racionalidad instrumental). Se basan en estándares éticos del neolítico, trasnochados, que cuando quieren plasmarse en la calle, para con los “seres de a pie”, en lo social, con otras subjetividades, otras pulsiones, con los OTROS; pierden todo su valor, son estériles.-

Principio del formulario

Como diría Max Scheler: “Aquel que quiere ser bueno, pero no realizar valores extra morales, ese no es ni bueno, ese es un Fariseo”.-

Por ello estuve leyendo un poco con más profundidad no solo al gran pensador citado por el profesional, Aristóteles, sobre este tema de la Felicidad; sino más bien a un gran hermeneuta Emilio Lledo, que me ayudó a llegar a un Aristóteles y algunos pensadores griegos más, en donde allí, en ellos, vio nacer esta palabra, de la cual hoy nos servimos todos la cultura occidental, y desde allí, ver realmente que querían decir cuando decían: Ser feliz; y complementarlo con un tema que muchos olvidan cuando “quieren ser felices” o “vender felicidad”, que es la salida hacia la Polis, hacia la comunidad, hacia el otro, en definitiva hacia lo político-moral que el “animal político” (zoon politikon) a través de la razón-palabra (logos) practica en la comunidad; porque no se puede negar que en esta sociedad de consumo e hiper comunicada, la felicidad en su mayoría está ligada al deseo, y al deseo de cosas, que las venden, las poseen, las muestran, las comparan, otros personas que solo están quiérase o no, en la polis; y en esa satisfacción de un deseo pueden estar yendo (consciente o inconscientemente) contra otras personas, hasta con los más cercanos.-

Sé muy bien, y no olvido que al querer hablar hoy día de felicidad puede parecer para muchos, en este mundo para tantísimos tan infeliz y carente, sonar un tanto sarcástico; pero quiero, sin caer en pedanterías seguir el hilo histórico de esta palabra, cómo y en dónde nació, o sea de la teoría, pasarlo o “arrastrarlo” a un contexto práctico-práxico. Los siglo nos han dejado ver el uso, o más bien el mal uso, de esta palabra como constructor de un teoría ética (ética de la felicidad como se la denominó) de la cual Aristóteles le dio génesis, pero no se limitó a exponer sus beneficios, sino fue más aún, y nos mostró con excelente claridad, los peligros en donde podría caerse en su mal-uso; solo que los que luego vinieron y se “sirvieron” de sus textos, como es de costumbre, tomaron lo conveniente para su uso ideológico, año a año, siglo a siglo descartaron, cuadricularon y callaron la voz, la fone, del propio Aristóteles y de muchos más pensadores, impresos en esos grandiosos textos que hoy 25 siglos después siguen enseñándonos a pesar de todo el manoseo, la deformación de quienes solo buscan el amor erudición propia, más que el amor a la vida, al conjunto de lo vital.-

Amamos el conocimiento,

Amamos la investigación,

Amamos el saber,

solo por una cosa,

porque amamos la vida PROTECTICO de ARISTOTELES

Esa ética de la felicidad desvirtuada, cuadriculada o como quiera llamarse, pasada por el tamiz dogmático de varios “grupos” durante tiempo; hoy día cuando quiere plasmarse en la calle, en la realidad, con la otredad del mundo, cae, se derrumba, no tiene sustento alguno; todos esos libros de autoayuda, esos vendedores de felicidad y demás Fariseos, lo que hacen es una ética que pretende salir hacia el otro… y lo hacen; pero siempre con la consigna primaria de un beneficio a toda costa para mí, la autofilia, el amor a sí mismo, el egoísmo no puede desprenderse en ésto; como aquel primer tipo Ideal de Max Weber (Racional con arreglo a fines) en el que el sentido de su acción, para resumir, solo busca el maximizar resultados caiga quien caiga, actúa según un fin ciegamente, o sea es una ética que está en la linde no es casi inmoral sino amoral; por eso decía que sale hacia el otro, pero no para “encontrarse” sino para medirlo e instrumentalizarlo.-

En la ética Eudemia, en el libro primero, Aristóteles se pregunta por el bien vivir (eu zen) y busca equipararlo con la Felicidad (Eudaimonia). Allí comienza a transitar por una línea, que es la que estamos comentando, un tanto peligrosa, ya que esa equiparación puede ir en contra de los Otros, porque mi Ser, con mis pasiones, mis deseos y demás pulsiones me ciega. El lo dice en este texto, y nos dice unas cosas muy bonitas e interesantes. Ese equilibrio, esa moderación (Sofrosine) que me lleva tener Eudaimonia en mi intimidad, sabiendo administrarla a través de la Virtud (Arete) y del bien (Agathos) en contacto con la Otredad; me da y hace crecer la Energeia – Energía – que me mueve y que posibilita oportunidades (Kairos) para ser vividas en esa casa común (Oikia) que es la Polis, la comunidad.-

Yo ahora me pregunto y pregunto: ¿son buenos, como dice la afirmación del “profesional”, los actos que nos hacen verdaderamente felices?

Creo que solamente puede afirmar que un acto es bueno (en sentido moral) si me hace feliz, aquella persona/s que todavía no ha sufrido o que no puede llegar a pensar, que existen vejaciones, insultos, morbos, atropellos, males, injusticias, etc, etc, que fueron realizados por una persona o grupo que buscando su/la propia felicidad o en nombre de ella comete estos actos, que creo yo, no son para nada Buenos. Ejemplos: un violador, un dictador, un explotador social, un fanático religioso o político, estos pueden cometer excesos, agravios (Hýbris) con el fin de conseguir su felicidad, su Eu zen (bien vivir), pero que éticamente ninguna sociedad que pretende justicia (Díke), equidad y el bien general que sirva al pueblo (Agathos) puede tolerar.-

Por todo esto tenemos que estar alertas-atentos de aquello que nos quieren “vender” por verdad, por fundamentación erudita, unos conocimientos heredados pero deformados al extremo, que llevan al peligro de que la educación (paideia) que estos ofrecen en vez de llevar a que sirva de elemento de formar para liberar a los hombres/mujeres, lleven a una tentativa de dominio sobre los educandos y a su vez opriman y nublen la eudaimonia, la felicidad, que nos da la libertad de Ser, de encontrar la verdad (alezeia) y elegir por si mismos.-

Todos o casi todos buscan la felicidad en este mundo, eso es innegable y por supuesto debe existir, pero hay que saber manejar los medios de cómo llegar a ella, para que la ceguera teleológica (del fin) hacia la Eudaimonia que algunos poseen para conseguir no los lleve al caer en la Hýbris que es la base de un egoísmo radical sin mediar consecuencias.-

Los antiguos pensadores griegos no se auto-engañaban, no querían ni podían mentirse, porque eran buscadores de la verdad, de la verdad fundamentada, ya que estaban “poniéndole nombre” a las cosas. Cuando llegaban a un punto, seguían preguntándose, planteándose problemas, no se detenían, congelados bajo el dogma y la erudición como algunos espíritus contemporáneas lo hacen; sino que sus almas tenían una fluidez, una navegabilidad que les permitía y permitió Ser verdaderos eruditos, amantes del logos, amantes del saber-conocimiento philosophos, amantes de la vida, que XXV siglos después, nos siguen y seguirán enseñando.