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LA DÁDIVA EXISTENCIAL Desde la alteridad y lo natural

En la senda existencial en donde las cosas circundan y se imponen unas con otras y son sentidas por unos, por otros no, en distinta frecuencia, potencia y perplejidad; hay alguien entre todos estos entes que se da cuenta de que se está dando cuenta de que hay fenómenos, de que hay una presunta realidad en donde los puede experimentar en cada pro-eyecto que lleve a cabo. Ese alguien es el Ser humano, esto nos determina no como meros entes, como cosas-objetos; sino como realidades ontológicas. (Heidegger-Jasper).-

*Puede suceder en la tierra, una erupción volcánica, un tsunami, un terremoto, la caída de un gran meteorito, una era glaciar……pero sin un Ser humano histórico que lo viva, que lo relate que sienta o sintió esa REALIDAD….no es nada, es como que cualquiera de estos hechos no hubieran acontecido.-

Podríamos decir que entre todos los entes universales, el Ser humano tiene un poder, una carga, una fuerza que se nos confirió por diferentes hechos fortuitos de la naturaleza que a través de millones de años de evolución y por parte de azar-natural y parte por sociabilidad con Otros, pudiendo subsistir y convertirnos en los portadores de unas ventajas, una “supremacía”, para con otros entes naturales; pero a su vez cargada con un peso no de ley física, sino existencial. Esa fuerza, esa potencia que me pone en la realidad no viene medida, calculada por algo-alguien (objetivación) sino que me empuja, me fortalece solo por el mero hecho de existir. Este otorgamiento, este “regalo” que se recibe (sin pedirlo) debe ser retribuido solo por el Ser humano, y la dádiva es con esos Otros que están y que vendrán (humanidad) y con la naturaleza que nos/los cobijó. Eso nos hace a todos responsables en definitiva del mundo, más hoy día; con solo abrir los diarios lo reconoceremos. Solo la medida de mis posibilidades en tiempo-espacio-fuerza vital, determinará el eximirme o no de la responsabilidad total, comprometida no tanto en una responsabilidad solo moral, sino a una responsabilidad de la supervivencia con moral.

El Otro (humano) y el mundo (naturaleza); siguiendo a Heidegger y volviendo a las cosas del mundo; nos dice que estas cosas no solo son cosas ante mí como objeto; sino que tienen que verse como manifestaciones, revelaciones de/con VALOR; y por supuesto no hablo del valor monetario-cambio, sino de ese Valor que otorgamos a algo que si desapareciera, se extinguiera o moriría, consideraríamos que nos falta algo importante de nuestro propio Ser-con-el-mundo. Hay muchísimos valores que le damos a cosas en el mundo, pero hay uno que es el más importante, y es el valor VIDA, no hablando solo de la vida humana, que por supuesto para nosotros y en general es el más importante, sino hablo de todo lo VIVO, de la vida en general.-

Por ello Heidegger nos dice que “el hombre es el pastor del Ser”, el que cuida, el que protege, el que en definitiva se hace o debe hacerse responsable del mismo.-

La realidad ontológica, la humanidad, siguiendo en esa senda existencial, está en constante pro-eyección cada uno en sus posibles, el hombre/mujer comienza a elegir dentro de sus posibilidades, si negar u olvidar la gratitud hacia la dádiva existencial, la carga con los Otros, con el mundo. Aquellos que asumen esa dádiva intransferible, innegable; por propia decisión ajustan sus pro-eyectos personales y destinan parte-de-sí a salir a la escucha de los llamados que el propio Ser asume escuchar. La ayuda, el apoyo, la contención, la asistencia y el acompañamiento son posturas tomadas que están presente cuando la situación difícil, el momento desesperante, una enfermedad, la falta de energía que debilita e inmoviliza; allí, nace el llamado; y ese poner lo mejor y mayor de nosotros, la psiquis, la fuerza, la movilidad, el tiempo, la entrega en la mayor medida que cada uno pueda, porque es preferible la equivocación a la omisión; podemos ser responsables de un error, pero somos más responsable existencialmente por el abandono, que pasa a menudo cuando comenzamos a medir, a calcular con el estorbo de la mediatización que busca solo el provecho particular que los hábitos y las costumbres nos impone en muchos casos, esto hace en estos “momentos éticos”, que nos perdamos de lo esencial para con-el-otro.-

Creo que una verdadera ética, la entrega debe nacer o concebirse originalmente, no como préstamo sino como donación. En el préstamo siempre hay una base de cálculo, de interés, de beneficio, de instrumentalización (objetivación) de lo dado. En la donación la entrega es sin contraprestación o devolución directa u obligatoria.-

Esta ética de la responsabilidad, que responde al llamado, a un llamado que más que venir de fuera, se despierta, es sacudido, me golpea internamente, sin medir en muchos casos una voz, un sonido, una señal objetiva. Mi propia conciencia, en Momentos realmente profundos, hondos, ontológicos, en donde yo, el Otro, el mundo, se entrelazan, salen de su lugar y se ponen en la posición de esa presunta exterioridad.-

Un filósofo que escribió páginas y páginas preciosas sobre la relación con el Otro es Emmanuel Lévinas; él habla mucho del Otro, de esa revelación que se plasma con el Rostro, en donde yo no voy tanto hacia el otro sino que el Otro se me impone, me aparece repentinamente, es una revelación, es más bien, dice Lévinas, una Epifanía. Repite constantemente que la necesidad de responder al Otro, de salir de mí para ir hacia él/ella; eso es ética.-

Además re-clama y advierte que siempre debemos tener en cuenta que ese Otro es infinito, y que aunque yo pretenda limitar, objetivar y totalizar desde mis pre-juicios mis estereotipos al Otro nunca podré lograrlo, o sea que nunca podré ni puedo saber toda la profundidad subjetiva, los sentimientos, los conocimientos, su mundo; y cuando ésto se pretende hacer, se entra en los peligros del totalitarismo, de la racionalización instrumental, de medirnos para conquistarnos, o solo darnos el valor de cambio que el mercado pide.-

La llamada del Otro y de la naturaleza nos sitúa a todos en una encrucijada, en donde no solo el peso de la libertad, sino hay un nuevo peso que es el de la subsistencia de la vida, nos pide responsabilidad, y ese pedido es para cada uno, no puedo delegarla, como seres autónomos y libres, soy responsable de lo que YO realice o no, nadie puede responder por mí. Por ello cuando el “llamado” comienza a hacer pedido en mi, por un lado puedo asumirla y acudir a la ayuda o al pedido; pero por otro lado al primer indicio de gestación del “llamado” en mi, interpongo, ruidos, distracciones, que me ensordezcan moralmente para no “oír” al Otro, al mundo, librándome de responsabilidades que éste podría ocasionarme, buscando dar una imagen, una apariencia de un “no saber qué pasa” “no escuché nada”, ocultando lo que verdaderamente es: un/a hipócrita ante el mundo, ante la humanidad, y el creyente cristiano, ante Dios (que todo lo ve y lo escucha, hasta los pensamientos). La hipocresía lleva a estos Seres peligrosos, que no solo le mientan a todos, sino que se está mintiendo a sí mismo.-

Como decía cuando nos planteamos la responsabilidad con el todo. Creo y repito que debemos hacer una ejercicio auto reflexivo, para primero asumir una responsabilidad total (aún no siéndolo presuntamente) o sea decirnos que somos responsables de nosotros, de los Otros, de la naturaleza, del mundo, de la humanidad y de los hechos desgraciados que envenenan a todos. Para luego sin mentir/nos, como se diría “con una mano en el corazón”, viendo nuestro actuar, nuestra forma de vida, de Ser, no tanto desde mi yo, sino haciendo el esfuerzo desde el Otro; comenzar a desglosar la responsabilidad del todo, para ver en qué grado mi accionar con el mundo repercute “con esas cosas que andan mal por ahí” directa o indirectamente, con reflexión o sin reflexión; de ahí este giro de asumir en uno “la culpa”, para luego en mi propio juicio como “culpable hasta que ME demuestre a mi mismo lo contrario”, presentar las evidencias que tengo para con esa responsabilidad, que puede estar en mi y que a su vez es una EXIGENCIA para Otros y más con aquellos Otros-con-poder (político-corporativo/económico-etc.)

Hay en estos tiempos una enfermedad que a todo lo está debilitando, los sienten las sociedades, lo siente la naturaleza, lo siente en muchos momentos cada uno de nosotros, esta patología sintomática que nos es sentida nos debilita, a unos más que a Otros, está quitando esa fuerza, ese oxígeno, esa energía que da vida.-

El hombre/mujer así como la naturaleza terrenal, es algo compuesto de vida, pero más próximo o lejano, es finito, los “recursos” de estos en un momento se acaban. Pero aún en los últimos alientos, en los pre-supuestos negativos, en los momentos más difíciles, siempre hay que estar allí, atentos para oír esa llamada, de algo que sigue vivo, no debemos abandonarlo, debemos estar allí hasta los últimos momentos, es nuestra obligación moral, y nuestra deuda por ese regalo, esa donación de haber nacido/vivido con-Otros-en-este-mundo.-

Repito, hay que estar allí, a “pie del cañón”, atentos a la escucha, a la llamada de Ser, que es el Otro y que soy yo. Hay que pregonar un amor, una constante caricia, protección, auxilio con el mundo-Otros, para afianzar un lazo y forjar un sentimiento vital en cercanía, por la subsistencia de lo más ecuánime, apacible y prolongada de toda la VIDA.-

Cada momento histórico tuvo una ética. Ayer fue una; en el mañana puede ser otra, pero con los avatares de la humanidad en este mundo actual y sus consecuencias, hoy nos pide, y más bien re-clama a todos, una ética de la responsabilidad.-

SÖREN Y LAS PARADOJAS DE LA FE

Johannes de Silentio, Constantin Constantius, Johannes Climacus, Anti-Climacus; no eran varios hombres o autores; sino, que eran los “fantasmas” de un mismo hombre, el Danés: Sören Kierkegaard (1813-1855), el cual a través de estos seudónimos, deambulaba por los estadios, el cual según su pensamiento todo hombre/mujer transita a lo largo de su vida: el Estético, el Ético y el Religioso; de los cuales entre estos, no había ningún tipo de mediación; sino más bien la acción, el actuar, la intención, el riesgo; y que a veces en esos “saltos” unos quedaban en uno u otro estadio.-

Desde su pensamiento quiero adentrarme para lograr amalgamar, experiencias, conceptos e ideas para traerlos en parte al hoy y a esta realidad vivida-sentida y que a veces se nubla con tanta habladuría-dogmatica; de este modo quiero lograr abrir una hendija, con un soplo de aire limpio y dejar entrar algo de luz en la niebla, para “ver” esta realidad con una óptica más clara, menos oscura.

La vida social de Sören, su padre, su relación con las mujeres, mejor dicho con una: Regine Olsen, su condición física; llevaron a Kierkegaard a plantearse desde su experiencia, desde su sufrimiento, desde el dolor, el amor y principalmente la ANGUSTIA, concepto del que tanto escribió, el cual lo relacionaba con el pecado y con la libertad. Engendrada por la idea de la nada y con ella, de la muerte, “abrazada” a diario a nuestros pro-eyectos (posibilidad que está en todas mis posibilidades) y a su vez la posibilidad que me imposibilitaría de pro-eyecto posible. Esa angustia decía: es «el vértigo de la libertad» que me conduciría a la FE por ese Temor a Ser libre. En definitiva, miles de “problematas” en donde su filosofía, nacida desde la individualidad; la condición de existencia de cada Ser, de lo más profundamente humano; rompían con las filosofías heredadas Idealistas Alemanas de principios del siglo XIX de Fichte, Schelling y Hegel.-

De este modo el pensamiento y los escritos de Sören giraban principalmente en encontrar y a su vez definir en donde el ser humano debía llegar o encontrar/se como Seres plenos; y según él, solo podría descubrirla en la Religión, siendo un “verdadero” cristiano; pero a su vez del otro lado dentro del estadio ético, en el cual se incluía por ejemplo el matrimonio, del cual a último momento huyó; y del estadio estético del cual estaba totalmente condicionado por su corporalidad y su refinamiento, lo hacían deambular sin “desprenderse”, y de este modo arrojarse, al que consideraba el estadio máximo: la religiosidad del VERDADERO cristianismo, lugar que quiso alcanzar en toda su vida…pero se dio cuenta….que es imposible lograrlo.

Toda esta tención, tiraje y paradoja, llevó a Kierkegaard, siempre situado en una sociedad completamente religiosa, a increpar en muchos de sus escritos a lo que consideraba un humanismo burgués en el que la Fe, había pasado a Ser un mero hecho social, como decía, y se cometía la mayor herejía: “Jugar a Ser cristiano”, y dentro de ese juego él no quería ingresar, pero se sentía tentado.-

En Temor y Temblor, por ejemplo en donde relata desde uno de sus “fantasmas” (Johannes de Silentio), desde un estadio ético; el relato bíblico de Abraham, en donde Dios le ordena sacrificar a su propio hijo Isaac; y en donde Kierkegaard deja ver cuál es el Salto para Tener verdadera Fe, Ser un real cristiano, o convertirse como el nombró: Caballero de la Fe.-

En ese salto, se ganaría todo, ya que Dios todo lo daría, todo lo respondería…como bien lo dice en las sagradas escrituras, pero algo tendría que dejar…..y sería inevitablemente …..la Razón: como dice una de sus líneas en dicho texto: “La Fe comienza, en donde la razón termina”. Porque si Sören quería lograr obtener la “insignia” de: Caballero de la Fe, como lo fue Abraham, debía realizar aquel salto, abandonando todo estadio estético, y principalmente el ético moral, el cual Abraham abandonó, entregándose por completo a la palabra de Dios, “olvidando su razón”, su hijo, su mujer, su matrimonio, lo ético-social. Porque la Fe, como bien dice Kierkegaard es total paradoja e irracionalidad (agrego), porque por un lado si decimos: “Amaos los unos a los otros” “El padre debe amar a su hijo” “un padre no DEBE matar a su hijo”; todo dentro de un concepto ético y por supuesto social, porque estas “leyes” son concebidas, aprendidas, impuestas y aceptadas de alguien, del otro. Y rigen un colectivo social, un grupo, una etnia, una cultura determinada, o sea un conjunto de individuos; pero cuando ingresa el concepto o “la palabra” de Dios, para quien le debo todo; el “Temor y temblor” la ley terrenal y su ley divina, hacen de la FE para con Dios, la paradoja en sí (para lo racional-humano) porque es egoísmo pleno pero a su vez es una entrega total, tan total que se “pierde” toda razón, siguiendo a Kierkegaard:-

“La para­doja de la fe ha perdido la instancia intermedia, es decir, lo general. Por eso la fe resulta ser por un lado la expresión más alta del egoísmo (lleva a cabo lo terrible por amor a sí mismo), y por otro, la más ab­soluta expresión de la entrega, pues lleva a cabo la acción por amor a Dios. La fe nunca puede mediar en lo general; de hacerlo quedaría anulada. La fe consiste en esa paradoja, y el Particular no logrará nunca que otro le comprenda”

Trayendo todos los conceptos re-pasados al presente, aun país, a un estado, a una democracia, a una nación, un pueblo que rige y es regido por leyes que son para y por todos en igualdad de derechos, puede el estado, el pueblo dejar que, los que dicen ser los Caballeros de la Fe, puedan inmiscuirse o interceder en las leyes regidas y a regir, dictadas y a dictar que son de lo general, de las personas, de los individuos, de la gente, del “más acá”, de lo terrenal.-

¿Cómo podemos permitir no que la gente, sino leyes, dictámenes o dogmas del “más allá” que se basan en la FE a un Dios, a un ser o ente metafísico (supremo, que no se “sabe” si existe, que nació de la imaginación, o sea fue inventado, que es metafísica pura (no se físico, es pura abstracción) y que como bien dice Kierkegaard, la Fe es una condición de lo más egoísta, particular (no despectivamente, sino del sentir-profundo), en el que, no niego que pueda tal vez plasmarse intencionando en (el) mundo, como lo hizo Abraham o como lo hace algún fanático que se inmola, en una calle o contra un edificio por “orden” de Dios, puedan inmiscuirse en los asuntos de lo social, lo colectivo de un Estado?

Por eso, la FE de cualquier tipo de religión; dentro del estado aconfesional laico, plural, multi-cultural y multi-religioso, como lo es la Argentina: “PUERTAS ADENTRO”; y sentir-se o hacer-se…..no hasta el picaporte…..(sino como nace- vive-actúa realmente)…… hasta la nariz?

MARADONA, SARTRE Y LA FENÓMENOLOGÍA DEL GOL - Cuando la conciencia "se la juega" (en) el mundo


Hay instantes en que el mundo y la conciencia se funden.
Momentos en que el ser no piensa, sino que se lanza.
La fenomenología de Sartre —heredera del impulso de Husserl— nos dice que la conciencia no es un lugar cerrado ni un espejo pasivo: es un movimiento. Intenciona, desea, actúa. Siempre hacia algo, siempre con algo. La conciencia no descansa. No se queda en sí. Se abre al mundo. Se hace en él.

Desde la óptica fenomenológica, queda atrás toda idea de una subjetividad pura, encerrada, que da forma a la realidad desde adentro, como proponía el idealismo. Para Sartre, la conciencia no existe como refugio, sino como apertura. Es arrojada al mundo, como lo está un futbolista a la cancha: con barro, riesgo, velocidad y cuerpos. No hay un yo primero que luego se enfrenta al mundo. El yo es solo cuando se hace con el mundo.

Cuando Maradona toma la pelota, y comienza a correr, a gambetear, mientras cien mil almas gritan en el estadio, y millones miran a través de la pantalla, ahí no hay cálculo. No hay reflexión. No hay pensamiento discursivo. Hay algo más elemental, más originario:
la conciencia como acción pura, devorada por el mundo.

En ese instante, Diego Armando Maradona es conciencia-pelota-campo-arco.
Es movimiento que se hace proyecto.
Es conciencia que se ha fundido con lo real.
Y como dice Sartre: la conciencia de sí misma es siempre conciencia del mundo.
No hay separación. No hay espejo. Hay juego.

Si Maradona, antes de esa jugada, se hubiese detenido a pensar si podría hacerlo, si el cansancio pesaría en sus piernas, si el estadio lo oprimiría, si había demasiados ingleses delante…
si hubiera reflexionado, el milagro no habría ocurrido.

Porque la reflexión —como diría el propio Sartre— envenena el deseo.

Y en el fútbol, como en la vida, en ciertos momentos, el mayor pecado es pensar de más.
El yo que reflexiona interrumpe el yo que actúa. Y cuando eso sucede, el instante se desvanece.

La conciencia, nos recuerda Sartre, se vuelve conciencia de sí solo cuando se entrega al mundo. Cuando se deja atravesar. Cuando deja de replegarse para hacerse acción entre las cosas. La conciencia no está protegida por muros idealistas: está expuesta, afuera, en lo real, en lo incierto.
“Todo está fuera”, dice Sartre. “Inclusive nosotros mismos: fuera, en el mundo, entre los demás. No es en no sé qué retiro donde nos descubriremos, sino en el camino, en la ciudad, entre la muchedumbre…”

Pero no fue solo Maradona quien se convirtió en fenómeno.
El relator también lo fue.

Víctor Hugo Morales, testigo sonoro de esa gesta, no relató un gol. Lo vivió con el cuerpo.

Su voz se volvió eco del fenómeno, vibración del instante, extensión del milagro.
Era un trabajador en una cabina de transmisión, sí. Pero en ese momento, ya no era él: era parte del suceso. La emoción lo desbordó, lo llevó, lo arrastró. Como si su conciencia se hubiera disuelto en el césped, en la pelota, en los botines del 10. Su relato ya no era un discurso: era un grito del alma.
Y cuando volvió a sí, rompió en llanto.

Saliendo por un momento del campo de juego, Maradona fue criticado por decir lo que siente, por no tener filtros, por sus exabruptos, es porque fuera y dentro de la cancha, se rige por una conciencia que actúa más que reflexiona. Que se lanza más que calcula. No se trata de una apología de la irreflexión, sino del reconocimiento de una existencia que prioriza la verdad inmediata del sentir por sobre los protocolos de lo políticamente correcto.
Una conciencia en movimiento constante hacia el mundo.
Y en esa acción, en ese riesgo, aparece lo auténtico.

Maradona, Sartre, Víctor Hugo, vos, yo.
Nadie ha creado el mundo. Tampoco el mundo nos ha creado por separado.
Existimos juntos.
Como diría el pensamiento fenomenológico: hay mundo porque hay alguien que lo habita.
Y hay alguien porque hay un mundo donde moverse, donde amar, donde sufrir, donde jugar.
Y en medio de ese juego —crudo, cruel, hermoso—, un solo hombre, un día, en un estadio lejano, nos recordó lo que es estar vivos.

No por la lógica. No por el sistema. No por el triunfo.
Sino porque nos sentimos parte del fenómeno.


ANGUSTIOSA LIBERTAD

Mucho se ha hablado días pasados sobre el proyecto de reforma del Código Contravencional de la Ciudad de Buenos Aires, la cual se basa en la prohibición de los “cuida-coches”, los “limpia vidrios” y los “encapuchados”. Condenando con multas, sanciones y hasta la cárcel para aquellos que no la cumplan La Ley.-

De todo lo que ya se ha dicho y debatido sobre el tema. Yo quiero irme o salir un poco del debate de posturas y centrarme en la condición de estado, de sentimiento; existencialista en los “limpiavidrios”.-

Porque como siempre pasa lo mismo, con el manoseo mediático, ponen a todos “en la misma bolsa”, además de tratarlos como basura y etiquetarlos como cosa-que- molesta y no como PERSONAS que necesitan, que tienen necesidades básicas insatisfechas; los siguen “instrumentando” para la propaganda mediática-política usándolos de enunciado, de título de “relleno”.-

Por parte de los gobernantes, en vez de buscar medio contenedores, inclusivos y tolerantes. Se busca desplazarlos y “purgarlos” de la cosmopolita-turística Buenos Aires, no para luchar contra las caras tristes del pueblo, sino para mostrar al mundo, la “carita limpia” maquillada hasta el exceso, se busca tapar a una ciudad superpoblado y totalmente desigual, sin mediar consecuencias sociales se “barre las calles” con acciones represoras sobre los “cara sucias” violando sin remordimiento ni culpa a los tan olvidados derechos del hombre/mujer; atropellando todo a su paso por supuesto hasta los límites de la Gral. Paz.-

Todo niños o aquellas personas que limpian los vidrios de los automóviles en alguna parada de semáforos o en una esquina determinada, no cobran una tarifa “por su servicio”, saliendo a la luz una de tantas diferencias con los cuida-coches por ejemplo. Estos recurren por necesidad a la limosna, a pedir la ayuda del otro con lo que quiera o puede dar, transformándose en la jerga ciudadana en un “mendigo” de la calle, ya sea un niño, mayor, hombre, mujer, malabarista, limpia-vidrios, acomodador, abre-puertas, o una simple persona que pide ayuda del “otro” para palear una necesidad primaria…comer.-

Ese “mendigo” en su cruda realidad diaria, en angustia, desesperación y hambre; refleja en algunos, los valores morales más auténticos de aquellos que dicen ser dueños o modelos de LA moralidad.-

Porque en su posición, disponiendo de una total libertad e independencia de acción, sin ataduras ni obligaciones (de contrato); elije permanecer en su humilde condición y no perderse en lo Uno, la criminalidad, el robo y la delincuencia; tomando la decisión de las decisiones, asumiendo el estado de angustia como parte de su yo más profundo, auténtico, ideal, libre y principalmente humano, pidiendo la ayuda de otro Ser, y no “re-matando” su conciencia al mejor postor, como algunos funcionarios o políticos lo hacen a diario, no para comer, sino para “ganar” más poder y dinero, entre coimas, concesiones fraudulentas y negocios turbios.-

Por ejemplo, por un lado, una persona desesperada por hambre, dinero, o lo que sea, para con él o su familia, puede elegir tomar un arma y salir a robar, matar, secuestrar, etc, etc, muchas posibilidades, varias LIBERTADES de acción. Pero del otro lado, como el mendigo; teniendo las mismas posibilidades, en base a iguales necesidades, toma una decisión más angustiosa o “difícil” y sale a mendigar, a pedir, sin saber siquiera si algo obtendrá en su cotidiano ambular.-

Sería mucho más fácil robar para obtener lo que quiere, poniendo en riesgo o peligro otras vidas, su libertad y su vida; pero elige mermar su desesperación con la ayuda de otros, y sin dañar a “otros” con sus malas acciones. El/ella ni sabe con seguridad si del otro lado le darán “una mano”, pero decide por sí solo, en forma libre, hacerse cargo de su angustia limpiando un vidrio, pidiendo en la entrada de un banco, haciendo “malabares” con una pelotita o solo extendiendo su palma, en señal de ayuda para obtener una moneda.-

Ideal sería, no ver más un mendigo en las calles, que este “viejo” desplazado- marginal, se transforme con o sin ayuda en una persona que pueda superar su antigua situación, teniendo un empleo o jubilación, comida todos los días en su mesa para él y su familia y que viva de una u otra forma satisfaciendo sus necesidades básicas o más, pero su máxima y la de tantos sería salir del estado angustiante y ser simplemente…..feliz.-

Creo que debe ser su meta y esperanza; en los sueños de las frías noches y el largo ardor del día, el Mendigo que transita por la city de la opulencia y el derroche diario; se auto-inflige una lucha entre exterioridad y su condición, con robar o con pedir, con llorar o con reír....con implorar o con morir. Pero elige a pesar de tan riesgosa encrucijada buscar dentro de sus posibles y apañarse solo, en su…..angustiosa libertad.-

Obra de mí autoría: "MENDIGO" - 2007 -

DOCUMENTAL DE MARTIN HEIDEGGER - HUMANO DEMASIADO HUMANO - SUBTITULADO


Capítulo dedicado a Martin Heidegger perteneciente a la serie “Humano, demasiado humado”, producida por la BBC. En el documental se hace un recuento de los hechos más destacados de la vida del filósofo (como, por ejemplo, su relación con Edmund Husserl y Hannah Arendt) y de algunos aspectos de su pensamiento. La mayor parte del documental está dedicada a explorar los vínculos entre Heidegger y el nazismo, presentándose diferentes argumentos sobre las posibles causas de éstos. El capítulo reúne testimonios de intelectuales reconocidos como Richard Rorty, George Steiner y Hans-Georg Gadamer, entre otros.


Gracias VidltecaHumanidades - por lograr subtítularlo en español.

Datos del video:
Duración: 49 min
Idioma: inglés y alemán con subtítulos en español
Tamaño: 165 MB
Formato: RMVBCalidad de imagen: buenaUn archivo en RAR: