ANGELUS NOVUS - KLEE PAUL
LA DÁDIVA EXISTENCIAL Desde la alteridad y lo natural
En la senda existencial en donde las cosas circundan y se imponen unas con otras y son sentidas por unos, por otros no, en distinta frecuencia, potencia y perplejidad; hay alguien entre todos estos entes que se da cuenta de que se está dando cuenta de que hay fenómenos, de que hay una presunta realidad en donde los puede experimentar en cada pro-eyecto que lleve a cabo. Ese alguien es el Ser humano, esto nos determina no como meros entes, como cosas-objetos; sino como realidades ontológicas. (Heidegger-Jasper).-*Puede suceder en la tierra, una erupción volcánica, un tsunami, un terremoto, la caída de un gran meteorito, una era glaciar……pero sin un Ser humano histórico que lo viva, que lo relate que sienta o sintió esa REALIDAD….no es nada, es como que cualquiera de estos hechos no hubieran acontecido.-
Podríamos decir que entre todos los entes universales, el Ser humano tiene un poder, una carga, una fuerza que se nos confirió por diferentes hechos fortuitos de la naturaleza que a través de millones de años de evolución y por parte de azar-natural y parte por sociabilidad con Otros, pudiendo subsistir y convertirnos en los portadores de unas ventajas, una “supremacía”, para con otros entes naturales; pero a su vez cargada con un peso no de ley física, sino existencial. Esa fuerza, esa potencia que me pone en la realidad no viene medida, calculada por algo-alguien (objetivación) sino que me empuja, me fortalece solo por el mero hecho de existir. Este otorgamiento, este “regalo” que se recibe (sin pedirlo) debe ser retribuido solo por el Ser humano, y la dádiva es con esos Otros que están y que vendrán (humanidad) y con la naturaleza que nos/los cobijó. Eso nos hace a todos responsables en definitiva del mundo, más hoy día; con solo abrir los diarios lo reconoceremos. Solo la medida de mis posibilidades en tiempo-espacio-fuerza vital, determinará el eximirme o no de la responsabilidad total, comprometida no tanto en una responsabilidad solo moral, sino a una responsabilidad de la supervivencia con moral.
El Otro (humano) y el mundo (naturaleza); siguiendo a Heidegger y volviendo a las cosas del mundo; nos dice que estas cosas no solo son cosas ante mí como objeto; sino que tienen que verse como manifestaciones, revelaciones de/con VALOR; y por supuesto no hablo del valor monetario-cambio, sino de ese Valor que otorgamos a algo que si desapareciera, se extinguiera o moriría, consideraríamos que nos falta algo importante de nuestro propio Ser-con-el-mundo. Hay muchísimos valores que le damos a cosas en el mundo, pero hay uno que es el más importante, y es el valor VIDA, no hablando solo de la vida humana, que por supuesto para nosotros y en general es el más importante, sino hablo de todo lo VIVO, de la vida en general.-
Por ello Heidegger nos dice que “el hombre es el pastor del Ser”, el que cuida, el que protege, el que en definitiva se hace o debe hacerse responsable del mismo.-
La realidad ontológica, la humanidad, siguiendo en esa senda existencial, está en constante pro-eyección cada uno en sus posibles, el hombre/mujer comienza a elegir dentro de sus posibilidades, si negar u olvidar la gratitud hacia la dádiva existencial, la carga con los Otros, con el mundo. Aquellos que asumen esa dádiva intransferible, innegable; por propia decisión ajustan sus pro-eyectos personales y destinan parte-de-sí a salir a la escucha de los llamados que el propio Ser asume escuchar. La ayuda, el apoyo, la contención, la asistencia y el acompañamiento son posturas tomadas que están presente cuando la situación difícil, el momento desesperante, una enfermedad, la falta de energía que debilita e inmoviliza; allí, nace el llamado; y ese poner lo mejor y mayor de nosotros, la psiquis, la fuerza, la movilidad, el tiempo, la entrega en la mayor medida que cada uno pueda, porque es preferible la equivocación a la omisión; podemos ser responsables de un error, pero somos más responsable existencialmente por el abandono, que pasa a menudo cuando comenzamos a medir, a calcular con el estorbo de la mediatización que busca solo el provecho particular que los hábitos y las costumbres nos impone en muchos casos, esto hace en estos “momentos éticos”, que nos perdamos de lo esencial para con-el-otro.-
Creo que una verdadera ética, la entrega debe nacer o concebirse originalmente, no como préstamo sino como donación. En el préstamo siempre hay una base de cálculo, de interés, de beneficio, de instrumentalización (objetivación) de lo dado. En la donación la entrega es sin contraprestación o devolución directa u obligatoria.-
Esta ética de la responsabilidad, que responde al llamado, a un llamado que más que venir de fuera, se despierta, es sacudido, me golpea internamente, sin medir en muchos casos una voz, un sonido, una señal objetiva. Mi propia conciencia, en Momentos realmente profundos, hondos, ontológicos, en donde yo, el Otro, el mundo, se entrelazan, salen de su lugar y se ponen en la posición de esa presunta exterioridad.-
Un filósofo que escribió páginas y páginas preciosas sobre la relación con el Otro es Emmanuel Lévinas; él habla mucho del Otro, de esa revelación que se plasma con el Rostro, en donde yo no voy tanto hacia el otro sino que el Otro se me impone, me aparece repentinamente, es una revelación, es más bien, dice Lévinas, una Epifanía. Repite constantemente que la necesidad de responder al Otro, de salir de mí para ir hacia él/ella; eso es ética.-
Además re-clama y advierte que siempre debemos tener en cuenta que ese Otro es infinito, y que aunque yo pretenda limitar, objetivar y totalizar desde mis pre-juicios mis estereotipos al Otro nunca podré lograrlo, o sea que nunca podré ni puedo saber toda la profundidad subjetiva, los sentimientos, los conocimientos, su mundo; y cuando ésto se pretende hacer, se entra en los peligros del totalitarismo, de la racionalización instrumental, de medirnos para conquistarnos, o solo darnos el valor de cambio que el mercado pide.-
La llamada del Otro y de la naturaleza nos sitúa a todos en una encrucijada, en donde no solo el peso de la libertad, sino hay un nuevo peso que es el de la subsistencia de la vida, nos pide responsabilidad, y ese pedido es para cada uno, no puedo delegarla, como seres autónomos y libres, soy responsable de lo que YO realice o no, nadie puede responder por mí. Por ello cuando el “llamado” comienza a hacer pedido en mi, por un lado puedo asumirla y acudir a la ayuda o al pedido; pero por otro lado al primer indicio de gestación del “llamado” en mi, interpongo, ruidos, distracciones, que me ensordezcan moralmente para no “oír” al Otro, al mundo, librándome de responsabilidades que éste podría ocasionarme, buscando dar una imagen, una apariencia de un “no saber qué pasa” “no escuché nada”, ocultando lo que verdaderamente es: un/a hipócrita ante el mundo, ante la humanidad, y el creyente cristiano, ante Dios (que todo lo ve y lo escucha, hasta los pensamientos). La hipocresía lleva a estos Seres peligrosos, que no solo le mientan a todos, sino que se está mintiendo a sí mismo.-
Como decía cuando nos planteamos la responsabilidad con el todo. Creo y repito que debemos hacer una ejercicio auto reflexivo, para primero asumir una responsabilidad total (aún no siéndolo presuntamente) o sea decirnos que somos responsables de nosotros, de los Otros, de la naturaleza, del mundo, de la humanidad y de los hechos desgraciados que envenenan a todos. Para luego sin mentir/nos, como se diría “con una mano en el corazón”, viendo nuestro actuar, nuestra forma de vida, de Ser, no tanto desde mi yo, sino haciendo el esfuerzo desde el Otro; comenzar a desglosar la responsabilidad del todo, para ver en qué grado mi accionar con el mundo repercute “con esas cosas que andan mal por ahí” directa o indirectamente, con reflexión o sin reflexión; de ahí este giro de asumir en uno “la culpa”, para luego en mi propio juicio como “culpable hasta que ME demuestre a mi mismo lo contrario”, presentar las evidencias que tengo para con esa responsabilidad, que puede estar en mi y que a su vez es una EXIGENCIA para Otros y más con aquellos Otros-con-poder (político-corporativo/económico-etc.)
Hay en estos tiempos una enfermedad que a todo lo está debilitando, los sienten las sociedades, lo siente la naturaleza, lo siente en muchos momentos cada uno de nosotros, esta patología sintomática que nos es sentida nos debilita, a unos más que a Otros, está quitando esa fuerza, ese oxígeno, esa energía que da vida.-
El hombre/mujer así como la naturaleza terrenal, es algo compuesto de vida, pero más próximo o lejano, es finito, los “recursos” de estos en un momento se acaban. Pero aún en los últimos alientos, en los pre-supuestos negativos, en los momentos más difíciles, siempre hay que estar allí, atentos para oír esa llamada, de algo que sigue vivo, no debemos abandonarlo, debemos estar allí hasta los últimos momentos, es nuestra obligación moral, y nuestra deuda por ese regalo, esa donación de haber nacido/vivido con-Otros-en-este-mundo.-
Repito, hay que estar allí, a “pie del cañón”, atentos a la escucha, a la llamada de Ser, que es el Otro y que soy yo. Hay que pregonar un amor, una constante caricia, protección, auxilio con el mundo-Otros, para afianzar un lazo y forjar un sentimiento vital en cercanía, por la subsistencia de lo más ecuánime, apacible y prolongada de toda la VIDA.-
Cada momento histórico tuvo una ética. Ayer fue una; en el mañana puede ser otra, pero con los avatares de la humanidad en este mundo actual y sus consecuencias, hoy nos pide, y más bien re-clama a todos, una ética de la responsabilidad.-
LA COSMO POLITÍCA DEL COSMOPOLITISMO NATURALISTA
El filósofo Diogenes de Sínope pregonaba en la antigua Grecia que él era un Kosmos-polités, un cosmopolita, o ciudadano del mundo, afirmaba que no era habitante de una ciudad en particular sino más bien del mundo. Muchos siglos después Kant, vuelve con la idea de una sociedad de naciones, en pos de una “paz perpetua” y un futuro moral para la humanidad, no en un poder o estado mundial impuesto, sino en la interrelación pacífica y libre entre naciones para la coexistencia equilibrada y ecuánime en UN mundo con diferentes razas, naciones, etnias y religiones.- El cosmopolitismo busca más bien una cooperación global conjunta que delibere con la pluralidad de voces un “acuerdo” o principio que establezca que la justicia social no solo quede en los discursos locales, sino que sea un elemento primordial para cada Ser humano de este planeta y que como ciudadano mundial, tenga la protección transnacional cuando sus derechos humanos sean violados en cualquier parte del planeta. Para que este acuerdo prospere y se lleve a cabo debe tener la protección y la participación de quienes están involucrados, cada ciudadano con posibilidad de actuar y de hacer valer esos derechos, por los que no los pueden.-
No debemos confundir en asimilar la idea del cosmopolitismo con globalización tan en boga hoy día esta última; más arraigada a lo económico y que hasta el momento ha traído más decepciones que triunfos. Si bien es muy difícil hoy imaginar un acuerdo, pacto de armonía en cohesión de por ejemplo Judíos y Palestinos, Iraníes o Norcoreanos con norteamericanos, los hutus con los tutsis en Ruanda; también por ejemplo en unificar a un mismo nivel-general a un rico de Manhattan con un mendigo en Bangladesh, o a un habitante de Nueva Guinea con uno de Alemania. Las desigualdades en todos estos casos cuando pretendemos pensar o imaginar una acción-política-global mancomunada tienen bastantes piedras, y a veces muros en el camino para concretarse.-
El relato histórico puede dar prueba de estas desigualdades con los momentos más trágicos y desgarradores de la humanidad, y si se quiere llegar más allá, para comprender con mayor veracidad o racionalidad científica el ¿Por qué cada grupo, cada nación, etnia puede llegar a ser tan discriminador, ofensivo, intolerante, cruel con Otro grupo, nación o etnia de la que no es parte? podemos pedir a la ciencia, más bien a las neuro-ciencias y dentro de éstas a la neuro-ética a que nos dé una posible explicación de estas conductas.-
Para no ser tan extenso, ya que es un tema fascinante y llevaría un artículo completo para hablar del mismo; las neuro-ciencias a través de los estudios de las interconexiones cerebrales por neuro imágenes determinan cual “región” cerebral se activa según una acción o al hacernos juicio moral. En líneas generales se determinó, hablando de los cercanos y de los lejanos, o sea de los Otros y de los nuestros, que cuando alguien debe decidir por ejemplo si se plantea a quiénes ayudaría como obligación moral, si a los cercanos o a los lejanos sobre un determinado tema, cuando realizo el juicio en mi mente, las aéreas que más se activan en el cerebro son las de las emociones mucho más que las aéreas de la planificación-razonamiento-cálculo, o sea que cuando planteamos dilemas morales que ataña a los cercanos, los sentimientos-emociones-pasiones juegan un papel preponderante ante la razón (estos estudios vienen bien para complementarlos con los artículos Pasiones revolucionarias I y II).-
Se determino por estudios antropo-etnológicos que en la evolución de nuestros cerebros en las antiguas épocas de los cazadores-recolectores, por la necesidad indispensable del grupo (no más de 130 personas) para la supervivencia quedó “fijado-impreso” en nuestros cerebros emotivamente la predisposición de apoyo, protección para con los nuestros, los cercanos, los del clan, la etnia, la tribu, la nación en contraposición a aquellos de los que no necesitamos para sobrevivir.-
Encontrado en parte el origen de esa no-disposición para con los otros-lejanos, y a sabiendas que hay una inclinación, podríamos decir genética, a actuar de esta forma, nos daremos cuenta que es algo, al reconocerlo e identificarlos, que podemos cambiar o con el tiempo pre-fijar con una nueva ética universal en la actual “tribu” de más de 6.500.000.000 de personas y dentro de un ecosistema en constante desequilibrio y amenaza, de que día a día, catástrofe a catástrofe, crisis en crisis, acontecimiento en acontecimiento, vemos que sin una colaboración mutua (reciprocidad) de los cercanos pero mayor en algunos casos de los lejanos, el porvenir se torna gris; hoy fue Japón, ayer Haití, y mañana puede ser cualquier país del mundo.-
Debemos aumentar esta Capacidad de reciprocar-cooperar o fomentar que se desarrolle no solo de humano a humano sino con el entorno. La cosmo-política no se queda solo en el ámbito del hombre/mujer y sus relaciones y disputas dentro del entono social; la nueva forma de hacer política por supuesto debe con-centrase en estos asuntos-humanos, pero más hoy día, no podemos pensar estos “asuntos” si no los complementamos con la fuerza exógena que el medio natural-global obra sobre cada uno de nosotros.-
Cuando en el artículo Altruismo en estado puro buscaba referirme al hecho de hacer como un acto político, fuera de lo político, o sea en la cotidianeidad de nuestras acciones que repercutirían en los otros y en las generaciones futuras, allí se ve parte del germen que hace a la cosmo-política una nueva forma de hacer política dentro de cada ciudadano y lejos de, a veces, dogmatismo partidario, elite partidarios o solo ámbitos partidarios, que llevan a no Ser-representar a quienes tienen que representar, al pueblo.-
Porque pongamos en claro ésto y seamos lo más realista que podamos, nuestra sociedad y la sociedad global, el ciudadano global el cosmopolita en general por la aceleración-vital y el consumismo-del-anhelo lleva a que el animal-laborans no tenga tiempo para hacer-actuar en política, la mayoría lo hace cada tanto cuando emite su voto para elegir a sus representantes (si tiene la suerte de estar bajo una democracia) o lo hace a través de encuestas, participaciones virtuales-accionaria. Hay muchos que quieren participar y el sistema en que están subsumidos (ALCARACIÓN: estar subsumidos a un sistema, no es estar atados, encarcelados o “pegado” por obligación-derecho, pero cuidado en atribuir todas las causas al sistema para desligarme de mis propias decisiones-responsabilidades) y que no les permite ser directamente participes.-
Pero a no confundir y pensar que acogiéndonos a un cosmopolitismo altruista de reciprocidad mutua EN ESTADO PURO, podremos agilizar nuestros “horarios-políticos” y ser todo lo que queremos, políticos, empleados sin resignar nada a cambio. No, no se trata tanto de resignar sino de re-estructurar, o cambiar puede ser el termino común nuestra FORMA de vida.-
Aunque se tilde de anticuada, no acorde a nuestro tiempo y me tilden a mí, de republicano (que no sé si soy o no soy – y no viene al caso porque ante todo soy ciudadano y ese es el lugar desde donde hablo) sigo… rememoraré y repetiré palabras de Arentd que vienen muy bien a lo que estaba diciendo “Nadie puede Ser feliz sin la Felicidad pública, nadie puede Ser libre sin la experiencia de la Libertad pública; y nadie finalmente puede Ser Feliz y Libre sin implicarse y formar parte del poder público”, o sea en el pode político que todos tenemos y mostramos al mundo, a ese mundo común que nos reúne a todos los seres humanos y no-humanos y del cual debemos responsabilizarnos, amarlo; y esa es una facultad que no viene impresa genéticamente sino que debe enseñarse-capacitarse de ciudadano a ciudadano, de generación en generación pero principalmente desde las instituciones públicas y de quienes las dirigen o dicen ser su representantes.
POR QUÉ MÁS ES MENOS
POR QUÉ MÁS ES MENOS
Fuente: Redes para la Ciencia
LA CUMBRECITA - PRIMER PUEBLO PEATONAL DE ARGENTINA

BAUMAN ZYGMUNT - ENTREVISTA DE LA RNW
Zygmunt Bauman: la crítica como llamado al cambio

"DECRECER ES ANTICAPITALISTA"
Taibo considera que el decrecimiento debe ser anticapitalista, “no podemos preocuparnos en exclusiva por los dramáticos problemas medioambientales y alejarnos de la contestación económica y social tradicional al capitalismo, que es el causante del problema. Hoy en el norte desarrollado, a principios del siglo XXI, no es imaginable un proyecto anticapitalista que no sea al mismo tiempo un proyecto decrecimentalista, autogestionado y antipatriarcal”.
PARTE 1:
CONFERENCIA CARLOS TAIBO PARTE 1 from ECOLOGISTAS ACCION MALAGA on Vimeo.
PARTE 2:
CONFERENCIA CARLOS TAIBO PARTE 2 from ECOLOGISTAS ACCION MALAGA on Vimeo.
CONTAMINANTES DE LA RAZON II
Repitiéndolo, una y otra vez, para que se tome conciencia, EL HOMBRE y solo él, es quien está al frente de esta maquinaria de alteración, destrucción y muerte.
Pero históricamente, antes de este tipo de contaminación de materiales (sólidos, líquidos y gaseosos) producidos por el residuo de la producción mundial; o sea el desecho de un medio para llegar a un fin; hay uno que data de mucha antigüedad, original como materia y mutado a cuasi- inmaterial, y no es resto de un medio, sino el FIN mismo, es la génesis de los contaminantes y que aún hoy nos acompaña, en nuestro hogar, la ciudad, el campo, hasta en los lugares menos populosos e inhóspitos del planeta, en la selva, el mar o una isla en el medio del océano. Hoy día y gracias a los avances tecnológicos se desplaza con rapidez y masivamente por el globo y más aún, hacia el universo.
Estoy hablando de la CONTAMINACION AUDIO-LECTOR-VISUAL, los cuales podemos englobar en dos grupos, primero, los “artificiales” podríamos llamarles, considerando a esta como todo sonido, imagen, que se manifiestan sobre el hombre en su vida diaria, por ejemplo (ruidos, alarmas, sirenas, martillazos, golpes, bocinas, cartelería, publicidad de todo tipo, anuncios, etc, etc.
Y en el segundo grupo, pero relevante e influyente nos encontramos con… la más necesaria pero perjudicial, indispensable pero traicionera, comunicativa pero difamante, poderosa, tergiversada, ambigua, alterada, y totalmente humana; estoy hablando de la PALABRA, ya sea escrita u oral.
Tengamos en consideración que todos los ítems detallados solo serán considerados CONTAMINANTES, en mayor o menor grado, de acuerdo a cada receptor de la misma; esta es la gran diferencia que la separa de otros tipos de contaminantes, a algunos les molestan o le es perjudicial algunos ruidos de las ciudades, a otros no, a otros les molesta que se hable en la biblioteca en voz alta, a otros no, a algunos no les gusta ver carteles en la vía pública, a otros sí, otros no soportan tener que escuchar las “habladurías” en un grupo, a otros sí; y de este modo vemos que hay miles de ejemplos pero en todos esta la propia subjetividad del hombre con sus costumbres, hábitos, experiencias y decisiones, el que caratula al sonido, la escritura, o la imagen como un contaminante o no.
Me centraré en analizar las habladurías y la publicidad de todo tipo y forma. Ya sea toda palabra, imagen y sonido emitido y difundido por los medios artificiales (radio, tv, internet, diario, revista, cartelería, spot publicitario, etc.) y los naturales (el hombre).
Lo importante aquí, es sacar a la luz y descubrir en su forma, como inconsciente o conscientemente el hombre como punto determinante en la historia le dio origen al que sería la madre de todos los contaminantes las que los vio nacer, o más bien la que los parió, alimentados por las corporaciones, los “mass media”, en dosis constantes de publicidad, anuncios y noticias, en busca de las ganancias, la imposición de la marca, o el mero “juego” socio-político, manipulando la palabra, la imagen y el sonido para llegar a decirnos los atributos de un producto, de una persona o de un servicio, y machacando nuestro deseo al modelo de sus proyectos, diciéndonos lo que nos falta, lo que no somos, lo que debemos ser, que consumir para estar dentro de “la moda” o a quienes parecernos, en definitiva, haciéndonos lo que ellos quieren de nosotros, habidos consumidores formateados, enumerados y etiquetados como elemento contable o pura cosa a “moldear”.
Y para los “publicistas”, que es más fácil “moldear” que algo dócil, frágil, maleable, que un….niño o joven. na “estadística compradora”, permeable y vulnerable de la infecciones mediáticas oportunistas.
La publicidad; y no hablo solo de la que promociona productos o servicios, sino incluyo a la “promoción” de personas, noticias y acontecimientos de todo tipo, bombardeando con “mensajes” directos o no, a mansalva sobre los más jóvenes, que, según “estudios de mercado” son estos los que tiene la decisión cuasi primaria en los hogares a la hora de la adquisición de cualquier producto u o servicio a consumir.
OK, manos a la obra, hagamos de los niños y jóvenes la cosa, a conquistar y Moldear, como mero objeto de decisión y consumo, debemos “arrancar” lo más humano, carnal y emotivo, y crear conciencias tecno-artificiales-consumistas; pero como hacerlo de la manera más rápida, eficiente y principalmente económica, pues bien, lo ideal es USAR a “mulas” o medios de transporte y difusión a bajo costo, y el método usado es la CONTAMINACION AUDIO-LECTOR-VISUAL, emitiéndola por pocos medios (pagados) , pero amplificadas y ramificadas por las “mulitas” totalmente en forma gratuita, sin “costo de flete”…….ESTA EL LA PREMISA DEL MARKETINERO, MASCOTA FIEL, DEL SUCIO PODER MEDIATICO.
Con esta acciones, indirectamente, los niños reciben la “mugre” a través de sus padres o allegados; dueños del CONTROL remoto, cuando estos escuchan una radio, miran la TV o ven una publicidad o anuncio en la calle, y están en compañía de sus hijos, sobrinos, nietos o algún menor, este sin pedirlo, debe ver y oír algún contenido que el mayor recibe, sin barreras de ningún tipo; y peor aún cuando el adulto hace algún comentario sobre el tema visto u oído, alterando o no su original, es tomado por el niño como lo veraz, único y autentico, ya que es su padre o un “mayor” la “imagen Divina de la razón”.
Ahora bien, ¿qué podemos hacer cada uno de nosotros para no ser víctimas, o peor aún victimarios? Bueno, la respuesta está en parte en la pregunta; ya el solo hecho de plantearnos sobre el problema, es el primer paso a forjar una barrera contra el contaminante. Porque recordemos y diferenciemos, la contaminación ambiental solo pude ser contrarrestados y o disminuidos, por la acción de los agentes emisores o por la lucha de conjunto de varios individuos o organismos. Lo contrario pasa con la CONTAMINACION AUDIO-LECTOR-VISUAL, que pude ser disminuida y eliminada por simple decisión de quien la percibe o de un pequeño grupo, que ve en ella un mensaje maligno, sucio, condicionante y oscuro. Con la simple acción de apagar el “aparato”, disminuir el volumen, girar la vista, cambiar el canal, retirarte de un lugar donde no se quiere oír o ver a alguien o algo, cerrar una publicidad de internet, no abrir los spam o un mensaje de texto o mail o pedir amablemente no querer escuchar un comentario directo, tener conciencia de lo que se ve o escucha delante de los menores, etc, etc.
En general todos pasamos por el estado de víctimas y la mayoría nos convertimos, en “victimarios inconscientes”, lo inconsciente lo refiero no como hecho despectivo, sino mas bien psíquico, el habito, la vorágine diaria y las “habladurías alucinógenas” nos des-encuentran en un estado fuera de mi yo, sin posibilidades de reflexionar o dudar de lo que me hago a mí mismo y lo traslado inconsciente a los niños u o a otros.
Los niños….únicos artífices de un futuro de pronósticos, no muy alentadores, en lo poblacional, educativo, ambiental y alimenticio….pues bien, entonces.….¿seguiremos adormeciendo y congelando la riqueza creadora de los jóvenes; arrojándoles todo tipo de” contaminantes” en pos del “progreso” el “habito”, la “costumbre” y el “bolsillo”?; o ¿cambiaremos radicalmente nuestra postura y fomentaremos y apoyaremos toda expresión LIBRE, CREATIVA, EXPONTANEA E IMAGINATIVA dejando fluir lo más subjetivo, crítico y subversivo, que cambie de raíz y restablezca un mundo ,mejor en todo sentido, para los seres que la habitarán hoy o lo harán en un futuro no muy lejano.
¿Qué legado dejaremos, nosotros, los mayores, para con las generaciones del mañana?
¿Seremos recordados como “el hombre que con la Razón contaminante, condenó el futuro” o “el hombre que condeno, con la razón, a los contaminantes del futuro”?
La decisión está en ti…..
DE LA SERVIDUMBRE MODERNA
De la servidumbre moderna
“Qué época tan terrible esta en que unos idiotas conducen a unos ciegos”William Shakespeare
La servidumbre moderna es una servidumbre voluntaria, consentida por esos esclavos que se arrastran por la faz de la tierra. Ellos mismos compran las mercancías que los esclavizan cada vez más. Ellos mismos procuran un trabajo cada vez más alienante que se les otorga si demuestran estar lo suficientemente amansados. Ellos mismos eligen los amos a los que deberán obedecer. Para que esta tragedia absurda pueda tener lugar, ha sido necesario despojar a esa clase de la conciencia de su explotación y de su alienación. He ahí la extraña modernidad de nuestra época. Al igual que los esclavos de la antigüedad, que los siervos de la Edad Media y que los obreros de las primeras revoluciones industriales, estamos hoy en día frente a una clase totalmente esclavizada, pero que no lo sabe o más bien no lo quiere saber. Ellos ignoran la rebelión, que debería ser la única reacción legitima de los explotados. Ellos aceptan sin discutir la vida lamentable que se planeó para ellos. La renuncia y la resignación son la fuente de su desgracia.
Los Tiempos Trastornados
TRAILER:
PELÍCULA COMPLETA: Duración 52 min. - Idioma: Español.
De la servidumbre moderna from Les Temps Bouleversés on Vimeo.
Fuente: http://www.delaservitudemoderne.org/espanol1.html
LA CALIDAD DE LA DEMOCRACIA

La Fundación Sistema eligió la calidad de la democracia como eje central del VII encuentro Salamanca. Escritores, sociólogos, filósofos y analistas de medios de comunicación repasarán para nosotros los principales signos de debilidad del modelo actual y las oportunidades que, de cara al futuro, se empiezan a vislumbrar.
En los siguientes links se pueden ver los videos del programa La Aventura del Saber de TVE, con entrevistas a los disertantes y demás información:
VIDEO 1 La Calidad de la Democracia I
VIDEO 2 La Calidad de la Democracia II
LIBRE PENSAMIENTO - DECRECIMIENTO
Podes descargarlo aquí
ALAIN DE BOTTON: UNA FILOSOFÍA DEL ÉXITO MÁS BENÉVOLA Y MODERADA
(ELIJE LA OPCION DE SUTITULO EN ESPAÑOL)
POR UNA VIDA MAS FRUGAL
En el origen de la grave crisis actual hay una nueva manifestación de la desmesura, de la búsqueda infinita de omnipotencia. Las empresas y entidades financieras han estado persiguiendo obtener unos beneficios en crecimiento perpetuo. En esta búsqueda incesante del "cada vez más", los mercados existentes no bastaban, y hubo que crear mercados incluso donde no existían. Las consecuencias de todo ello en la economía real serán por desgracia de amplio alcance, y afectarán especialmente a los más débiles. Como consecuencia de esta crisis, la mayoría de nuestros dirigentes, antes neoliberales, de repente parecen haber descubierto a Lord Keynes. Pues bien, ¿qué es lo que Keynes nos dice? "La dificultad no es tanto concebir nuevas ideas como saber librarse de las antiguas".
Eso es lo que pretende el movimiento del "decrecimiento", que propone una crítica constructiva, argumentada, pluridisciplinar, de rechazo de los límites que constriñen nuestras sociedades contemporáneas, para así poder liberarnos de ese "cada vez más". La filosofía del decrecimiento trata de explicar que en muchas ocasiones "menos es más".
¿Qué es exactamente lo que está ocurriendo en nuestros días? No estamos padeciendo una crisis sino un conjunto de ellas: crisis ecológica (energética, climática, pérdida de la biodiversidad, etcétera); crisis social (individual y colectiva, aumento de las desigualdades entre las naciones y en el seno de las mismas, etcétera); crisis cultural (inversión de valores, pérdida de referentes y de las identidades, etcétera); a lo que ahora se añade la doble crisis financiera y económica. Todas ellas no son crisis aisladas, sino más bien el resultado de un problema estructural, sistémico: cuyo origen está en la desmesura, en la búsqueda obsesiva del "cada vez más".
¿Qué se puede decir sobre la crisis económica desde el punto de vista de quienes somos "objetores al crecimiento"? Que nadie se equivoque, porque decrecimiento no es sinónimo de recesión. Tal como escribí hace más de dos años: "No hay que elegir entre crecimiento o decrecimiento, sino más bien entre decrecimiento y recesión. Si las condiciones ambientales, sociales y humanas impiden que siga el crecimiento, debemos anticiparnos y cambiar de dirección. Si no lo hacemos, lo que nos espera es la recesión y el caos".
Ahora hemos entrado en recesión, pero que nadie se confunda, no en una sociedad de "decrecimiento". Para empezar, no hemos cambiado nuestra organización social, y en la actual organización todas las instituciones y mecanismos redistributivos se nutren de la idea del crecimiento. En una sociedad así, cuando el crecimiento falta, la situación es inevitablemente dramática. El decrecimiento es algo totalmente distinto. Significa crecer en humanidad, esto es, teniendo en cuenta todas las dimensiones que constituyen la riqueza de la vida humana.
El decrecimiento no es un crecimiento negativo, ni propugna tampoco una recesión ni una depresión; sería ridículo tomar nuestro sistema actual y ponerlo del revés y de esa manera intentar superarlo. El decrecimiento supone que debemos desacostumbrarnos a nuestra adicción al crecimiento, descolonizar nuestro imaginario de la ideología productivista, que está desconectada del progreso humano y social. El proyecto del decrecimiento pasa por un cambio de paradigma, de criterios, por una profunda modificación de las instituciones y un mejor reparto de la riqueza.
Es claro que el crecimiento económico pretende aliviar la suerte de los más desfavorecidos sin tocar demasiado las rentas de los más ricos, para no enfrentarse a su reacción política. En ese sentido, el decrecimiento pasa necesariamente por una redistribución (restitución) de la riqueza.
En un mundo de recursos limitados, las cosas no pueden crecer de manera indefinida. Por eso, "la objeción al crecimiento" habla de la necesidad de compartir, el regreso de la sobriedad, en particular para aquellos que sobreconsumen. Hacemos nuestras estas palabras de Evo Morales, presidente de la República de Bolivia, que el 24 de septiembre de 2008 afirmó en la Asamblea General de las Naciones Unidas: "No es posible que tres familias tengan rentas superiores a la suma de los PIB de los 48 países más pobres (...) Estados Unidos y Europa consumen de media 8,4 veces más que la media mundial. Es necesario que bajen su nivel de consumo y reconozcan que todos somos huéspedes de una misma tierra".
Hay que acabar con la idea de que "el crecimiento es progreso" y la condición sine qua non de un desarrollo justo. El crecimiento es adornado por sus defensores con todas las virtudes, por ejemplo en materia de empleo. Sin embargo, como dijo Juan Somavia, director general de la OIT, en su informe de enero de 2007: "Diez años de fuerte crecimiento no han tenido más que un leve impacto -y sólo en un pequeño puñado de países- en la reducción del número de trabajadores que viven en la miseria junto con sus familias. Así como tampoco ha hecho nada por reducir el paro". En efecto, los beneficios empresariales han sido tan enormes que ni siquiera un crecimiento fuerte ha podido crear empleo, de ahí la persistencia del paro. La recesión agrava brutalmente este problema. Pero es ilusorio pensar que, para que todo el mundo tenga trabajo, lo que hay que hacer es restaurar el crecimiento económico y aumentar cada vez más las cantidades producidas; esta sobreproducción no tiene ningún sentido, no consigue el pleno empleo y, encima, compromete gravemente las condiciones de supervivencia del planeta.
Volvamos a Keynes, aunque no el que relanza las economías desfallecientes gracias a la intervención del Estado, sino al que escribía en sus Perspectivas económicas para nuestros nietos (1930) que sus nietos (es decir, nuestra generación) deberían liberarse de la coacción económica, trabajar 15 horas semanales y tender a una mayor solidaridad que permitiese compartir el nivel de producción ya alcanzado. No hacerlo así, según él, nos llevaría a caer en una "depresión nerviosa universal".
La filosofía del decrecimiento hoy dice que debemos trabajar menos para vivir mejor. No tener la mira puesta en el poder adquisitivo (que a menudo es engañoso y reduce al hombre a la única dimensión de consumidor), sino buscar el poder de vivir. Se trata de cambiar la actual organización de la producción y repartir mejor el trabajo: utilizar los beneficios obtenidos para que todos trabajen moderadamente y todas las personas tengan un empleo. Esta reorganización debe ir acompañada de una revisión de las escalas salariales. No es aceptable que algunos empresarios ganen varios centenares o miles de veces más el salario de sus propios trabajadores.
Reducir la cantidad de trabajo permitiría asimismo que pudiésemos llevar una vida más equilibrada, que nos realizáramos a través de cosas que no sean la sola actividad profesional: vida familiar, participación en la dinámica del barrio, vida asociativa, y también actividad política, práctica de las artes...
Un modo de vida más frugal, que se tomara en serio los valores humanistas y tuviese en cuenta la belleza, conduciría a producir menos pero con mejor calidad. Una producción de calidad pide habilidad y tiempo, y ofrecería empleos numerosos y más gratificantes. Supone no recurrir sistemáticamente a la potencia industrial (exige sobriedad energética) lo cual mejoraría la necesidad de fuerza de trabajo (como se observa al comparar la agricultura intensiva, muy mecanizada, gran consumidora de petróleo pero parca en mano de obra, con la agricultura biológica). De esta manera, quizá también se pudiese equilibrar mejor trabajo intelectual y trabajo manual, y combatir al mismo tiempo la epidemia de obesidad que padecen nuestras sociedades demasiado sedentarias.
Devolver el protagonismo a la persona, restaurar el espíritu crítico frente al modelo dominante del "cada vez más" y abrir el debate sobre nuestra forma de vivir y sus límites, saber tomarse tiempo para mantener una relación equilibrada con los demás, ése es el camino que propone la filosofía del decrecimiento. Se trata de sustituir el crecimiento estrictamente económico por un crecimiento "en humanidad". Es una tarea estimulante, un desafío que merece la pena intentar.
Nicolas Ridoux es autor de Menos es más. Introducción a la filosofía del decrecimiento (Los Libros del Lince).
Artículo del Diario El PAÍS -
LA HORA DEL DECRECIMIENTO

La sociedad hiperactiva. Entre los años 2000 y 2004, según el New York Times, el porcentaje de niños norteamericanos que toman fármacos para paliar el trastorno de déficit de atención e hiperactividad creció del 2,8 al 4,4%. También aquí, según el Departament d’Educació, es el trastorno infantil con mayor incidencia. No hay noticia de la hiperactividad en toda la literatura clásica (como no sea en el mito de Hércules, que proeza tras proeza avanza hacia la locura y la autodestrucción). Es una enfermedad contemporánea. Y refleja muy bien la sociedad contemporánea: una sociedad hiperacelerada, insaciablemente ávida de noticias y novedades, y sometida a tal avalancha de información, anuncios, estímulos y distracciones que la capacidad de atención se aturde y se encoge. Cuantos más reclamos por minuto, menos capacidad de concentración. Las noticias muestran un drama en Bagdad o en una patera, y antes de que uno tenga tiempo de asimilar la magnitud de la tragedia se pasa a la actualidad deportiva o a una falsa promesa publicitaria. ¿Sorprende que los niños, creciendo en el seno de una sociedad hiperactiva y con déficit de atención, reproduzcan las tendencias que ven a su alrededor? La economía contemporánea vive de crecer. Pero nada crece siempre. Las personas, por ejemplo, crecemos en la infancia y en la adolescencia. Después ya no crecemos, pero tenemos la oportunidad de madurar. La hiperactividad y el crecimiento tienen mucho de adolescente. Parece que a nuestra sociedad le ha llegado la hora de dejar atrás el crecimiento adolescente y empezar a madurar.
Pacificar la economía. El mundo se ha convertido en un gran taller, que produce para que podamos consumir a fin de que podamos seguir produciendo. Pero el nivel de consumo “normal” en un país como el nuestro es ya insostenible. Si toda la humanidad viviera como los catalanes, necesitaría los recursos de tres Tierras; si viviera como los norteamericanos, necesitaría seis. La factura por este desequilibrio la pagan la naturaleza y el Tercer Mundo, y si nada cambia la pagarán, multiplicada, nuestros nietos. Como Karl Polanyi explicó en La gran transformación, es cosa inaudita que toda una cultura esté sometida al imperio de lo económico, en vez de ser la economía, como lo fue en todos los lugares y épocas hasta no hace mucho, un área ceñida a consideraciones éticas, sociales y culturales. Por arte de magia, hemos insertado la sociedad en la economía en vez de la economía en la sociedad. Aunque se cree por encima de todas las cosas, la economía global es solo una filial de la biosfera, sin la cual no tendría ni aire ni agua ni vida. Una economía sana estaría reinsertada en la sociedad y en el medio ambiente, y cada actividad económica (incluido el transporte) tendría que responsabilizarse de sus costes sociales y ecológicos. En semejante sociedad, sensata pero de momento utópica, los alimentos biológicos y locales serían más baratos que los de la agricultura industrial, que hoy contamina y se lava las manos. El economista rumano Nicholas Georgescu-Roegen, inspirador del decrecimiento junto a pensadores como Ivan Illich y el recientemente fallecido Baudrillard, se dió ya cuenta de que “cada vez que tocamos el capital natural estamos hipotecando las posibilidades de supervivencia de nuestros descendientes”. Una economía en paz con el mundo seguiría el principio de responsabilidad de Hans Jonas: “Actúa de manera que los efectos de tu acción sean compatibles con la permanencia de una vida genuinamente humana sobre la tierra”. Los pueblos indígenas que se guiaban por el criterio de la séptima generación (ten en cuenta las repercusiones de tus actos en la séptima generación, es decir, en los tataranietos de tus bisnietos) sabían de sostenibilidad más que nosotros. El decrecimiento, movimiento que en los últimos años está tomando fuerza en Francia (décroissance) e Italia (decrescita), más que un programa o un concepto es un eslogan para llamar la atención sobre cómo la economía hiperacelerada está arruinando el mundo, un timbrazo para despertarnos de la lógica fáustica del crecimiento por el crecimiento. El economista Serge Latouche, decano de la décroissance, señala sin embargo que “el decrecimiento por el decrecimiento sería absurdo”, y que sería más preciso (aunque menos elocuente) decir acrecimiento, tal como decimos ateo. Se trata de prescindir del crecimiento como quien prescinde de una religión que dejó de tener sentido. En el medio está el remedio. En el portal de la casa de un vecino rezan estos versos:
"Verge Santa del Roser,feu que en aquesta casano hi hagi poc ni massa,sols lo just per viure bé."
Es parte de la sabiduría tradicional de muchas culturas constatar que la plenitud va ligada no al cuanto más mejor sino a al justo medio. Ya el oráculo de Delfos advertía: “de nada demasiado”. El confucianismo enseña que “tanto el exceso como la carencia son nocivos”, y en el clásico libro taoísta de Lao Zi se lee que sólo “quien sabe contentarse es rico”. La misma idea está presente en las palabras de un jefe indígena norteamericano (micmac) dirigidas a los colonos blancos: “aunque os parecemos miserables, nos consideramos más felices que vosotros, pues estamos satisfechos con lo que tenemos”. Y no falta en la tradición judeocristiana: “no me des pobreza ni riqueza” (Proverbios); “es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el Reino de los Cielos” (Mateo). Incluso uno de los padres de la american way of life, Benjamin Franklin, escribió “El dinero nunca hizo feliz a nadie, ni lo hará… Cuanto más tienes, más quieres. En vez de llenar un vacío, lo crea”. El consumo pretende ser una vía hacia la felicidad, pero es como una droga que requiere cada vez dosis mayores. Hace poco salió a la luz un Happy Planet Index que sitúa a Vanuatu, archipiélago tropical, económicamente “pobre”, como el país más feliz. Le siguen diversos países caribeños. España ocupa el lugar 87. Y Estados Unidos el 150, ya cerca de Burundi, Swazilandia y Zimbabue, que cierran la lista. La crisis ecológica es la expresión biosférica de una gran crisis cultural, una crisis derivada del modo en que percibimos nuestro lugar en el mundo. Buscamos el sentido de la vida en la acumulación, mientras el mar se vacía de peces y la tierra de fauna y flora silvestres. Liberarnos de la idolatría del consumo y del crecimiento por el crecimiento requiere transformar el imaginario personal y colectivo, transformar nuestra manera de entender el mundo y de entendernos a nosotros mismos. Un criterio para ello es abandonar la sed de riqueza material en favor de otras formas de plenitud. No se trata de ascetismo. Al fin y al cabo, la revista Décroissance lleva como subtítulo Le journal de la joie de vivre. No implica disminuir el nivel de vida sino concebirlo de otra manera. Se trata, en la línea de iniciativas que van desde el slow food de Carlo Petrini a la simplicidad radical de Jim Merkel, de fomentar la alegría de vivir y convivir, de desarrollarnos en el sentido de dejar de arrollarnos unos a otros, de crecer en tiempo libre y creatividad, crecer como ciudadanos responsables de un mundo bello y frágil.
