EL KRATOS DEL DEMOS


Al constituir una sociedad, la civilización griega o helénica, igual que los Egipcios, Persas, Cartagineses, a través de las distintas expresiones sociales, culturales y políticas como el lenguaje, las ceremonias, la religión, las costumbres, los cánticos, la organización administrativa, debates, el gobierno, el orden público; los individuos que la conformaban fusionaron los objetivos de la colectividad para que a través de leyes, normas y valores definir el modo de vida que mejor funcione para con ellos y su tiempo.


Bien sabemos que nunca fue posible lograr un “resultado positivo” o estabilidad radical de esas sociedades en el tiempo, ya sea por causas exógenas (guerras, invasiones, destrucción natural, etc) o por las endógenas, las cuales tuvieron más relevancia histórica del deceso de muchas civilizaciones; pero quiero allí, de esas “ruinas” de que tanto se habló y se sigue hablando, que tanto nos enseñó, nos legó y nos sigue intrigando; desempolvar, una lección de com-prender para a-prender en lo referente a nuestra pérdida de AUTONOMÍA DE CONCIENCIA, reflexiva, discursiva e institucional que hoy día está agonizando.


Por eso retrocederé en el tiempo y viraré en el espacio dirigiéndome geográficamente a la antigua Polis Grecia, donde la vió nacer, cuando el hombre rompía con todas las heteronomías míticas y religiosas establecidas hasta el momento y eyectaba, “vomitando” hacia la exterioridad, el pueblo el ágora su pensamiento subjetivo, su visión…autónoma.


La duda, la interrogación del Ser y su libre actuar y pensar forjando la espada, el arma, que cortó y rompió totalmente con todo elemento que vaya contra la formación de la institución autónoma de la sociedad; donde los individuos luchaban por su libertad y la de todo un pueblo, donde cada uno de sus integrantes escuchaba y era escuchado, madre creadora de personas autónomas ( auto= solo/ a sí mismo) Nomos (leyes); o sea aquellas personas que se dan a sí mismas sus propias leyes; -yo me las doy, yo reflexiono, yo marco mi “crítica” ontológica asimilando los alcances y límites de mi propia ley hasta y con el otro y su ley, siempre con el fin de no perjudicar ni ser perjudicado en todos los aspectos de la vida en sociedad, arrancando de cuajo con la fuerza de todas las manos del pueblo, la ramificación monopolizadora del poder de la “casta aristocráticas”.


De aquí el hecho fúndate histórico, político, social y filosófico que dio nacimiento al verdadero concepto de Democracia o de VERDADERA política, y al origen del pensamiento Filosófico occidental; todo fue posible gracias a la autonomía que se buscaba y se quería conquistar para y con los individuos, construyendo las bases para la fundación de una institucionalidad legisladora, formadora y constructora de individuos libres, que tengan una conciencia, una reflexión, un punto de vista Propio.


En la formación y la consolidación de las instituciones, el factor más importante fue la Paideia, o sea la Educación democrática, que debe buscar la formación de esos individuos, que puedan y deban, gobernar y ser gobernados, elegir y ser elegidos; la verdadera democracia es el poder del pueblo, el Kratos del Demos, la cual permite a cada uno de sus individuos ser partícipe de ese poder.


Con todos estos conceptos genealógicos del Ser autónomo, tomando nuevamente las agujas imaginarias del tiempo, vuelvo a situarme en el hoy, trayendo conmigo la concepción histórica que dio nacimiento al concepto de autonomía que llevado a las “calles” se propagó por el mundo a través del pensamiento filosófico y de la democracia como “la mejor” forma de gobierno de muchos países en la actualidad.

Pero esta poderosa fuerza de las calles, del Demos, del pueblo, pasando a través de todos los estamentos y estructuras histórico-políticas, recibiendo golpes, violaciones, y todo tipo de ultrajes para luego ascender a los cielos, fue “asaltada” por un lado: por los mayores Tiranos que la historia conoció, usándolo como medio de ascenso y aceptación nacional, con un precio demasiado “alto”: la aniquilación racional-organizada de millones de personas entre los campos de exterminio y los campos de batalla que el siglo XX a la humanidad dejó; y por otro lado tomada como “instrumento de purificación” para con los infieles, llevada a cabo en muchos países a través de la Teocracia y la Tecnocracia tan esparcida en la actualidad en la mayoría de los naciones del mundo.


Aunque en muchos países la llegada de la democracia significo una liberación de antiguos regímenes dictatoriales-represivos, la “nueva democracia” pasó de un sistema que pretendía una horizontalidad social autónoma a un sistema total y abruptamente verticalizado, rindiéndoles culto a los “expertos” no solo del plano religioso sino en mayor medida al tecnológico, científico y al “Topo-lítico” (o sea al político que no ve, que es ciego, que no proyecta nada para con los otros, pero que construye su propia “cueva”, su “guarida”, con una sorprendente genialidad y “visión” para la acumulación desmedida -a costas del pueblo- patrimonial de él y sus congéneres. )
Todos, desde las instituciones hasta lo más llano del pueblo se “rinde” a los “designios supremos” de lo que los gobiernos liberales de la actualidad les dictan, y nos rendimos con “la caída” estrepitosa de nuestro cuerpo sobre tierra, la nación, resignándonos a la veneración de rodillas y en oración, como un existente inauténtico más, de la homilía impartida por la nueva Heteronomía capitalista.


Y con la caída de la Autonomía, cae también estrepitosamente sobre las calles, destrozándose en mil pedazos, el pensamiento filosófico propio como derecho universal (Isegoria) y la Demokratia como institución constitutiva de gobierno. (Quiero remarcar y aclarar que cuando hablo de pensamiento filosófico o democracia siempre lo conceptualizo como características y derechos de todos y cada uno de los individuos de una sociedad y no solo a la “clase política o académica” que se “cree” poseedora privilegiada de este poder-derecho sino de todos y cada uno de nosotros)
De esta manera si ni las instituciones ni la sociedad esta “creando” sujetos autónomos; ¿cómo pretenderemos tener una “democracia autónoma” y un “pensamiento autónomo”? si este sistema capitalista del que tanto se alabó y se rindió honores por siglos ha moldeado y lo sigue haciendo a un sujeto-sujetado, dócil, obediente , falto de memoria, un “producto” etiquetado con el nombre de: Consum-Ido®, marca registrada por quien lo fabricó, el cual tiene total propiedad sobre su mercancía, para hacer de ésta lo que le plazca; pasamos a tener de una democracia de lo público a una de lo privado, donde nos refugiamos a sus designios y pretensiones; mutación del poder de la colectividad, del Demos, al poder del individuo, de lo privado, o sea los grupos privados nacionales o internacionales tiene cada vez más poder y los gobiernos del pueblo menos, pasando a que unos pocos tengan la “torta” y al resto nos tiren las migajas.


El poder económico mundial, las multinacionales, los mass-media, ¿ustedes creen que quieren una sociedad, hablando del pensamiento reflexivo o crítico, heterogéneo?…por supuesto que no, son “peligrosos”, pueden huir, no son controlables, manejables, no pertenecen a LA HOMOGÉNEIDAD que permite como toda factoría, ser contados, medidos, etiquetados y despachado.


Entonces me pregunto desde la ignorancia ¿podemos decir que las formas de gobiernos que hoy existen en el mundo pueden llamarse verdaderamente democracias? Si las instituciones educativas, los partidos “políticos”, las instituciones sociales, los gobiernos, las religiones, las organizaciones públicas, no fomentan el desarrollo de formar personas autónomas, que propongan ideas creativas, tengan su propio vos, su propio pensar; como seres libres; de esta manera ¿qué esperaremos de las futuras y ya erosionadas democracias manejadas por los HILOS del poder fanático-religioso, económico mundial y la maquinaria alienante consumista?


Se está viendo que algunos países han comenzado a reforzarlos o volvieron a atar, otros cambiaron de “marca”, otros de “modelo”, algunos los anudaron lo mas “tenso” posible y muy pocos comenzaron valientemente a cortarlos. Yo te pregunto en la intimidad individual ¿Qué has hecho con los tuyos?

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